En una sociedad machista como la dominicana, asimilar a una mujer como jefa en los centros de trabajo no ha sido fácil para los hombres, que siempre consideran que son quienes pueden dirigir, bajo la creencia de que pueden garantizan más las metas y el cumplimiento de las normas.
Esa creencia y percepción se ha ido desmoronando con el correr del tiempo en República Dominicana, pues la mujer muestra cada vez más interés en su preparación yha logrado alcanzar roles de preminencia en las empresas y en la dirección de dependencias del Estado.
La cultura machista se va desvaneciendo en la medida que la mujer se capacita y tecnifica para la competencia y el desempeño de funciones jerárquicas a nivel privado, en las direcciones de los partidos y en las instituciones y los poderes del Estado, según consideraron las psicólogas clínicas Alexandra García Payamps, Evelin Bueno Grullón y Juana Acevedo.
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Al participar en el programa Entre Adultos, que por ZTV y la Z101.3 FM produce el médico y psiquiatra Héctor Guerrero Heredia, y tratar el tema "¡Qué pesadilla, mi jefa es una mujer!", refirieron que el machismo y el empoderamiento es impregnado a los hombres desde el hogar y la familia, ya que son los padres que lo condicionan para se imponga ante las hermanas y representan la autoridad a la falta de los padres, aún siendo menores en edad que las hermanas.
Juana Acevedo refirió que hay estudios en los que se establece que los hombres prefieren más que lo dirija un hombre que una mujer.
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Sin embargo, afirma que en los últimos años la mujer se capacita cada vez más y en su lucha por la igualdad ha ido alcanzado roles de importancia en la sociedad, particularmente en sectores empresariales y entidades de servicios, así como a nivel político y social.
Estimó que cuando los hombres son manejados por las mujeres se vuelven más acertivos y reclamantes, que cuando son los dirigidos por otros hombres, por entender que sienten amenazada su masculinidad.
De su lado, Evelin Bueno Grullón recordó que desde la antiguedad el hombre ha sido quien ha tenido los roles de control, poder y dirección del hogar, que se le imuesto bajo un modelo de educación y patrones familiares.
Explicó que la capacitación de la mujer la ha llevado a salir de la casa para trabajar y asumir roles dirigenciales en sus centros de labores, por lo cual al alejarse del hogar hace necesario que el hombre juege un papel de mayor presencia en el hogar y dividir la educación y la inculcación de valores a los hijos igual que las madres.
En cuanto al comportamiento en los trabajos donde la mujer tiene funciones ejecutivas y de gerencia, afirmó que éstas tienden a ser mucho más comprensivas con los hombres, entregadas al trabajo, más empáticas con sus equipos de trabajo y mucho más cuidadosas que los hombres en el complimiento de las tareas y funciones.
Descartó que sean inseguras y emocionales en sus ejecutorias, como afirman muchos hombres.
Dijo que la mujer que tiene papeles de dirección en las empresas analiza y comprende más al hombre que un compañero suyo, pues comprende su compromiso de padre y de familia y tiende a ser más empática y permisiva en determinados momentos.
Expuso que en las empresas con direcciones horizontales,en las que los roles son de igualdad en las ejecutorias, las mujeres tienden a ser más líneas en las proyecciones y ejecutorias del trabajo, contrario a los hombres que gustan de la autoridad vertical, que se desarrolla desde arriba hacia abajo, basada en órdenes e imposiciones, que ven al subalterno como un objeto.
Respecto al acoso de sus subalternos por el hecho de ser mujer, tanto Evelin como Alexandra expresaron que todo depende de las normas de las empresas, de la dinámica y políticas adoptadas, así como de la actitud misma de la ejecutiva como mujer.
En el aspecto de las gerencias y el cumplimiento de líneas, Alexandra García Payamps, precisó que todo depende de las políticas o de cómo se manejan las empresas o instituciones.
Recomendaciones
Al finalizar el programa, Alexandra, Evelin y Juana concluyeron en que la mujer se ha ido preparando para asumir nuevos roles en todos los renglones de la sociedad, pero entienden que tanto el hombre como la mujer deben prepararse para ejercer sus derechos y asumir mayor preponderancia en la sociedad.
Además, que con su preparación la mujer se legitime en el grupo bajo su mando, sea cada vez más empática y proyecte valores y respeto personales.
A la vez sugieren que la mujer aprenda a separar la jerarquía en las empresas y las instituciones y el mando que tienen en el hogar con la familia, el cual expresaron que deben compartir con su pareja.