Uruguayo lleva a un libro la historia de un robo de mapas “de película”

martes 27 noviembre , 2018

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El periodista y escritor uruguayo Andrés López Reilly | Foto: EFE/Alejandro Prieto

Por: Alejandro Prieto

Once años después de que un misterioso informante dejara en sus manos una serie de documentos sobre una banda dedicada al hurto de mapas y libros antiguos que actuó en más de cuatro países, el periodista uruguayo Andrés López Reilly presenta su libro sobre esa historia a la que considera “de película”.

Así lo expresó en una entrevista con Efe el redactor del diario El País de Uruguay, quien afirmó que si bien supo desde el comienzo, cuando en la primavera de 2007 un informante se presentó en la redacción con la información, que la historia era “interesante”, fue años después que decidió que había en ella potencial para un libro.

“Siempre supe que como historia era muy interesante (…) pero en ese momento, hace once o diez años, no sabía que ameritaba hacer un libro de esto; después iban a pasar otras cosas que fueron las que me llevaron a hacer el libro”, puntualizó el periodista.

López Reilly apuntó que fue ya en 2018, cuando a raíz del contacto de un colega de Italia descubrió que el italiano Marino Massimo De Caro, cabecilla de la banda criminal, fue procesado por “saquear” la Biblioteca Girolamini -uno de los tesoros más importantes del patrimonio cultural europeo-, que decidió escribir su libro, “El ladrón de mapas”.

“De Caro terminó siendo procesado por siete años por saquear la Biblioteca Girolamini, una biblioteca de 1586; el hombre se llevaba cajones de libros de ahí. Le hizo un daño enorme y desde el punto de vista monetario se calcula que hasta 20 millones de euros de libros se puede haber robado. Robó miles de libros”, explicó.

“Cuando vi todo eso dije ‘esto es impresionante, amerita hacer un libro’, porque la historia pasaba a ser monumental y tenía repercusiones en cuatro continentes porque robaron en Europa (España e Italia), en Uruguay, Argentina y Paraguay pero también los mapas terminaron en Estados Unidos y Australia, la historia pasaba a ser global”, recalcó.

El redactor de El País, que es además autor de diversos libros, indicó así que, como si con el robo de incunables de la talla de los mapamundi de la Cosmografía de Ptolomeo en la Biblioteca Nacional de España fuera poco, con el capítulo italiano la historia, que además tiene a un ladrón uruguayo como protagonista, ya parecía un “guión de película”.

“Terminó en un libro pero realmente parece un guión de película, porque por ejemplo a la Biblioteca Nacional de Uruguay venían a robar con acreditaciones del Vaticano (…) y en la Biblioteca Nacional de España el ladrón uruguayo dejó la dirección de El Corte Inglés como su domicilio, o sea que todavía se burlaban de las autoridades”, subrayó.

Asimismo, López Reilly, que narra en el libro cómo a partir de datos del informante luego del robo de mapas en la Biblioteca Nacional de España desde El País se reveló por primera vez la cara del ladrón uruguayo César Gómez Rivero, indicó que la investigación tuvo algunos roces.

El periodista afirmó que, entre otras cosas, quiso ser engañado con un documento falso que le envió su informante, con quien perdió contacto pero al que cree poder identificar pese a que nunca reveló su identidad real, y recibió un escrito judicial en que De Caro lo amenazaba con un juicio en su contra por difamación e injurias.

Sin embargo, sobre ese mismo italiano el escritor apuntó que se cree que fue también autor del robo de una carta enviada por Cristóbal Colón a los reyes católicos de España valuada en más de un millón de dólares que se encontraba en el Vaticano.

En ese sentido, López Reilly valoró que aunque muchos de los libros y documentos robados se recuperaron, tal como se lee en la contraportada de su libro, parte del acervo cultural de la humanidad “se perdió para siempre”.

“Algunos documentos fueron mutilados, se les alteraron los sellos de la biblioteca para blanquearlos. Entonces hay cosas que se robaron que nunca se van a saber y otras que son irreemplazables como esa carta de Colón que por suerte se pudo recuperar, pero (…) es un patrimonio que no se puede sustituir por otro”, reafirmó el autor.

Sin embargo, matizó que si hay algo “bueno” que se puede sacar de la historia es que ayudó a revalorizar este patrimonio.

“Eran documentos a los que realmente la gente no les prestaba atención pero como pasó esto pasaron a tener valor para la gente, entonces si hay algo bueno de esto es que ayudó a revalorizar el patrimonio y a incrementar las medidas de seguridad y la atención de las autoridades sobre el patrimonio cultural”, concluyó.

Agencia EFE

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