La Policía Nacional de Nicaragua rindió este miércoles un homenaje póstumo a los 22 oficiales que han fallecido en el marco de las protestas contra el Gobierno del presidente Daniel Ortega, iniciadas en abril pasado.
La ceremonia se realizó en las instalaciones de la Policía Nacional, en Managua, y estuvo presidida por su director general, Francisco Díaz, la Jefatura Nacional y el Consejo Nacional de la institución.
Los subdirectores policiales, Aldo Sáenz y Ramón Avellán, entregaron a las madres de los 24 oficiales fallecidos, incluido dos que murieron antes de las protestas, la placa de honor "Comandante Tomás Borge Martínez" otorgada y firmada por el presidente de Nicaragua y jefe supremo de la Policía Nacional, Daniel Ortega.
"Estas placas que estamos entregando a los familiares de nuestros hermanos caídos en cumplimiento del deber es un homenaje a su compromiso, a su entrega, a su valentía, el legado y memoria de los 24 hermanos caídos en cumplimiento del deber durante el presente año", explicó Sáenz.
La Policía Nacional rindió ese tributo póstumo en el marco del aniversario número 39 de su fundación, en 1979.
Nicaragua atraviesa una crisis sociopolítica, la más severa desde la década de los años de 1980, también bajo la presidencia de Daniel Ortega, quien denuncia un intento de golpe de Estado y rechaza las acusaciones contra su Administración.
Según el Gobierno, con base en los datos de la Policía Nacional y que tilda a todos los muertos como "víctimas del terrorismo golpista", entre el 19 de abril y el 25 de julio fallecieron en Nicaragua 198 personas "en el contexto del intento del golpe de Estado", entre ellos 22 oficiales.
La oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) ha responsabilizado al Gobierno de "más de 300 muertos", así como por ejecuciones extrajudiciales, torturas, obstrucción a la atención médica, detenciones arbitrarias, secuestros, violencia sexual, entre otras violaciones a los derechos humanos.
En una entrevista con la Agencia Efe en Managua, el presidente Ortega negó que haya sofocado las protestas con represión, no se siente responsable de las muertes en las calles durante los últimos meses y culpó a EE.UU. y al narcotráfico de financiar, apoyar y armar a grupos violentos.
Las manifestaciones contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, comenzaron el 18 de abril pasado por unas fallidas reformas de la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia del mandatario, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción.