
Sacerdote Kennedy Rodríguez, cura de la parroquia San Antonio de Padua, en Gazcue I Foto: Yohan Castillo
Kennedy Rodríguez, cura de la iglesia San Antonio de Padua, admitió este martes que a consecuencia de la pandemia del COVID-19 el país, incluyendo la Iglesia católica, vive momentos duros.
“Nos tocó celebrar el Domingo de Ramos sin la participación de los fieles presentes”, precisó en llamada a El Gobierno de la Mañana, donde manifestó las dificultades que vive esa Iglesia, pero instó a cumplir las medidas dispuestas por las autoridades para evitar el contagio.
Sin embargo, el párroco indicó que el calendario de actividades es amplio durante la Semana Santa. Adelantó que el próximo jueves se llevará a cabo una misa en la Catedral, sin público y con la presencia de 12 sacerdotes.
Asimismo, apuntó que se celebrará el Sermón de las Siete Palabras, a partir de la 1:00 de la tarde. También el Viernes Santo se oficiará una liturgia a las 3:30 p.m.
“Esa liturgia tiene la peculiaridad de orar por toda la humanidad”, resaltó al agregar que en este caso la petición a Dios será para que termine el coronavirus.
“Estamos orando insistentemente porque esta situación requiere de mucha oración”.
Exhortó a la población a entender la situación que se está viviendo. De igual manera, Rodríguez dijo que es tiempo reconciliación de la familia, así como de misericordia.
El también miembro del equipo de comunicación del Arzobispado destacó cómo se han apoyado en la tecnología para propagar la palabra en la actual coyuntura, al momento de agradecer la ayuda otorgada por los medios de comunicación.
“Los obispos son los primeros que están dando ejemplo de aislamiento”, aseguró al especificar que están respetando todas las normas preventivas de las autoridades.