El presidente francés, Emmanuel Macron, denunció la "extrema violencia" en que degeneraron hoy sábado muchas protestas de los "chalecos amarillos" y afirmó que la justicia actuará con sus responsables.
En un mensaje en su cuenta de Twitter, Macron lamentó que "una vez más, una extrema violencia ha venido a atacar a la República, a sus guardianes, a sus representantes, a sus símbolos".
"Los que cometen esos actos olvidan la esencia de nuestro pacto cívico" y "se hará justicia, añadió.
El jefe del Estado hizo además un llamamiento para "el debate y el diálogo".
Une fois encore, une extrême violence est venue attaquer la République – ses gardiens, ses représentants, ses symboles. Ceux qui commettent ces actes oublient le cœur de notre pacte civique. Justice sera faite. Chacun doit se ressaisir pour faire advenir le débat et le dialogue.
— Emmanuel Macron (@EmmanuelMacron) 5 de enero de 2019
Según su Gobierno, en las movilizaciones de los "chalecos amarillos" de hoy -por octavo sábado consecutivo- participaron 50.000 personas en todo el país, lo que significa un repunte respecto a las 32.000 del pasado 29 de diciembre, pero muy lejos de los 282.000 del 17 de noviembre, en el punto más alto de la protesta.
Macron estuvo en el centro de las críticas de los que desfilaron en París y en las principales ciudades del país, muchos de los cuales reclaman su dimisión.
El presidente, que vive con ésta la peor crisis social desde que llegó al Elíseo en mayo de 2017, trató de desactivar las protestas con una serie de medidas para aumentar el poder adquisitivo de los franceses, anunciadas el 10 de diciembre, que tendrán un coste de 10.000 millones de euros a las cuentas del Estado.