La Semana Santa, el volante y la violencia

martes 16 abril , 2019

Creado por:

Ángel Bello

La Semana Santa, por su naturaleza, es un periodo propicio para la práctica de la paz y la convivencia social. Durante estos días conmemoramos la pasión y muerte de Jesucristo, pero, de igual manera, celebramos su resurrección, lo cual equivale a la proclamación de la esperanza en una vida nueva para todos.  Una vida donde la buena nueva es el amor expresado en la muerte y crucifixión del hijo de Dios y que se constituye en eje transversal de un superior estadio de evolución espiritual que reafirmamos o al que hemos decidido emigrar.

Sin embargo, lejos de esa quietud y serenidad que se necesita para la reflexión y la renovación espiritual, una gran parte de los dominicanos dedican estos días al disfrute y el placer de una manera desenfrenada y sin hacer un alto en una carrera hedonista que solo conduce a lo más nefasto del mismo calvario que recordamos.

Una de las más dramáticas manifestaciones de esa negación de la renovación y la vida a las que la Pascua nos invita y que podemos observar entre los dominicanos es la violencia en la vía pública, de manera particular aquella protagonizada por los conductores de vehículos de motor.

Durante estos días las agresiones se multiplican debido, entre otros fatores, al efecto detonante del consumo de bebidas alcohólicas, lo cual aumenta las probabilidades de violencia verbal, riñas, accidentes de tránsito y homicidios.

En ese orden de ideas, quiero dejarte algunas sugerencias orientadas en la dirección del comportamiento adecuado en calles, avenidas y carreteras durante tus días de asueto:

  • Si vas a tomar, no manejes. Deja que otro lo haga. No abuses de tu capacidad de automonitoreo, pretendiendo siempre que estás bien, que no estás “borracho”.  Toma en cuenta que la ingesta excesiva de alcohol afecta nuestra percepción de la realidad.  Es por ello que perdemos el control de la velocidad y de todo nuestro comportamiento.
  • Cede el paso. Maneja de manera defensiva y evitarás accidentes.
  • Respeta las señales de tránsito. Deja la impaciencia en los semáforos. No conduzcas en vía contraria. Deja la costumbre de “robarte pedacitos” (desplazarte en vía contraria por un tramo muy pequeño).
  • No uses la bocina de manera indiscriminada ¡Eso también es violencia! Tus niveles de ansiedad presionan a los demás para que avancen, pero eso no tendrá ningún resultado más que una frustración acumulada que va erosionando tus sistemas digestivo y circulatorio aún después de haber arribado a tu destino.
  • No insultes a los demás conductores. Aprende a evadir los desafíos absurdos. Si para demostrar tu valentía es necesario reaccionar a las provocaciones y la presión de las personas que te acompañan, entonces debes revisar tu autoestima y la seguridad que debes tener en ti mismo.
  • No manejes bajo los efectos del sueño y/o el agotamiento propio del regreso a casa. Descansa antes de tomar carretera.

La diversión y el esparcimiento es también un derecho fundamental, pero, como los otros, debemos ejercerlo respetando los derechos de los demás y cumpliendo con nuestros deberes ciudadanos.  En lo que respecta nuestra relación con Dios, no hay mejor mandamiento que amar al prójimo como a nosotros mismos, conduciendo con conciencia y responsabilidad logramos ambos objetivos.

Ángel Bello

Ángel Bello

Psicólogo y consultor en Capacitación. Maestría en Gerencia y Productividad. Profesor de la Universidad Católica Santo Domingo.

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