
– Un médico hace una prueba de coronavirus a un paciente en el centro médico GHESKIO este lunes en Puerto Príncipe (Haití) I Foto: EFE/Jean Marc Hervé Abelard
Según La Lime, tres meses después de la declaración de la emergencia sanitaria en el país, las autoridades siguen teniendo problemas para abrir centros médicos para la COVID-19 y, en un país con más de 11 millones de habitantes, apenas hay capacidad para tratar a unos centenares de personas a la vez.
Esos problemas responden, entre otras cosas, a la falta de coordinación estatal y de fondos y a la oposición local a ver esas instalaciones en sus zonas, explicó la diplomática.
Esta semana, las autoridades nacionales aseguraron que el pico de contagios se superó a finales de mayo y que el ritmo de las infecciones está disminuyendo, una situación que algunos de los miembros del Consejo de Seguridad parecieron poner en duda en la reunión de este viernes.
“Dado que el pico de infecciones de la COVID-19 en Haití puede estar aún por llegar, es esencial que todos los haitianos trabajen juntos para frenar la expansión del virus”, señaló por ejemplo la embajadora de Estados Unidos, Kelly Craft.
La pandemia, además, está teniendo un gran impacto económico en el país, cuya economía se prevé que se contraiga un 4 por ciento este año, tras un retroceso del 1,2 por ciento en 2019.
Esa situación, en un país que ya vivía en crisis económica, política y social, puede llevar a nuevos estallidos en las calles a pesar de la relativa calma reciente, a juicio de Naciones Unidas.