La influencia de los medios sobre la descomposición social

lunes 16 julio , 2018

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Foto: Esmerarda Montero

Por: Esmerarda Montero Vargas (Magíster en Comunicación Social. Investigadora predoctoral del Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV-EHU)

Cuando las estructuras morales y cívicas de una sociedad se descomponen son muchos los factores que influyen en ello, como la ausencia de una adecuada educación, la carencia de oportunidades, la desconfianza y frustración que genera la corrupción legitimada por la impunidad.

De ahí que los países con mayor índice de delincuencia común y violencia en el mundo compartan estos males sociales, hemos de añadir a ello, que a medida que la capacidad de adquisición es baja, es más alto el consumo de los productos de entretenimiento masivos. La televisión, uno de los medios con mayor capacidad de influencia para crear estereotipos, es uno de los protagonistas en la dieta de ocio de las familias dominicanas.

Partiendo de este marco, ¿cuáles son los estereotipos sociales que presenta la televisión dominicana?  son muchos para abarcarlos en un solo articulo, por lo que resaltaremos dos de los que me resultan más nocivos.

Estereotipo (1), en una sociedad castigada por el desempleo y la desesperanza, la televisión crea un escenario en el que todos son ricos y afortunados, así tenemos figuras del medio criollo que hacen gala de poseer enormes fortunas, que presumen de gastar miles de dólares en un simple vestido o exhiben la posesión de artículos de lujo como vehículos imposiblemente caros o apartamentos en pleno centro de New york.

Del otro lado, en las casuchas, legiones de adolescentes sin un futuro claro se forman en los paramentos de una seudo-cultura donde se vale por lo que se tiene y solo cuenta si se presume de ello.

Estereotipo (2), en medio de este imaginario las mujeres son bellas, altas y de curvas imposibles, a la medida del bisturí, aunque en la mayoría de los programas de variedades éstas “comunicadoras” hacen más de adornos mudos al lado de un hombre que no necesariamente tiene que cumplir con los medidas de belleza de la féminas, pero siempre poderoso, exitoso y rodeado de mujeres cosificadas por su figura.

¿Qué pasa por la cabeza de un adolescente cuando consume a mares imágenes que pueblan su imaginación de un ideal ficticio de la figura femenina, o el derroche a manos llenas de caprichos con los que apenas pueden soñar?

¿Qué ocurre cuando se compara esa imagen inventada con la realidad la de las casitas bajo los puentes que se lleva el río cada año, o de camino a la escuela entre los callejones de las casas que se apelmazan en un amasijo de mísera?

¿Cómo convencer a la juventud de que estudiar, buscar oportunidades de forma honesta para dejar detrás la pobreza es la opción, cuando los modelos de vida que consumen son tan desvirtuados como imposibles; cuando los políticos, otra clase para revisar a nivel científico, hacen gala de la vida de zares de la que disfrutan, mientras del otro lado los servicios más básicos se adquieren a cuenta a gota.

Los monstruos no surgen de forma espontanea en la sociedad, es ella quien las crea, los alimenta y los fortalece, de ahí que por exhibir un móvil de última generación, o por robar una calzado de marca, algunos estén dispuestos a matar y aterrar en el espacio público, solo por rozar un poco de esa gloria que promete ese estilo de vida.

La injusticia social es fruto de un complejo tejido, cada hilo obedece a cada una de las cosas que están mal, y los medios cuando dan la espalda a la realidad social, cuando niegan la pobreza, la verdadera forma de las mujeres y su rol, la negritud que apenas cuenta con representación en nuestra televisión, hacen de catalizador de los comportamientos más indeseables, fomentan la avaricia desmedida que lleva a no trabajar por las cosas sino a querer adquirirlas a cualquier precio de inmediato.

Vamos a entretener, por supuesto, pero en el proceso no se olviden de instruir, de ser un fiel reflejo de nuestra realidad, y si hemos de construir utopías que sean de las que conduzcan a cosas positivas, no a una negación que fomente la vía fácil para acceder a un modelo de vida imposible.


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Redacción Z Digital

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