Hoy es el Día Internacional del Gato: ¿De dónde viene el amor por los felinos?

miércoles 8 agosto , 2018

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Por Ulrike von Leszczynski

El 8 de agosto se celebra el Día Internacional del Gato, con Internet inundado de videos y fotos de mininos. Pero, ¿de dónde viene el amor de muchos humanos por estos felinos? A continuación, algunas posibles explicaciones:

Despiertan el instinto de cuidarlos 

La mayoría de los gatos no necesitan que los acaricien. Suelen ser más bien las personas las que no pueden resistirse a hacerlo. Para la divulgadora científica estadounidense Abigail Tucker, autora de “Un león en el sofá”, la explicación es sencilla. Los gatos domésticos pesan unos cuatro kilos, como los bebés. Además tienen ojos grandes, naricilla y son suaves. Según algunos estudios, en muchas personas -sobre todo mujeres- provoca una subida de oxitocina, la “hormona de los cuidados”.

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Unas mascotas con historia 

Desde el punto de vista evolutivo, conseguir el cariño de los mininos es en realidad esquizofrénico. Los antecesores del Homo sapiens sirvieron durante millones de años de alimento para los tigres y otros felinos. Lo lógico habría sido mantener una distancia respetable con los gatos caseros, una subespecie del gato montés (Felis silvestris).

Maestros de la adaptación 

Según las investigaciones de Tucker, los gatos son los únicos animales caseros que se domesticaron a sí mismos. Si bien los grandes felinos rechazaban a las primeras civilizaciones humanas, sus pequeños parientes se colaron en los hogares. En el antiguo Egipto se vivió la primera euforia por los gatos, a los que incluso se convirtió en deidades.

En realidad, los gatos domésticos no han sido de mucha utilidad para los humanos: no los protegen ni les proporcionan comida, leche o huevos. Únicamente cazan ratones cuando les apetece. Pero saben adaptarse. Aunque entre ellos suelen comunicarse casi únicamente por el olor, ronronean y maúllan cuando están cerca de las personas, supuestamente para conseguir mejor su aceptación. Los investigadores han descubierto que el “amor a los humanos” de los gatos es hereditario. Sin el gato y la gata progenitores son sociables con las personas, también lo serán sus crías.

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Efectos terapéuticos

“Los gatos no pueden ser entrenados para ayudar a las personas con minusvalías, como en el caso de los perros guía para ciegos”, explica Astrid Behr, portavoz de la Asociación de Veterinarios de Alemania. A pesar de ello, muchas residencias de ancianos tienen actualmente gatos con fines terapéuticos. “Se ha observado que a menudo las personas mayores están mejor cuando tienen un animal del que ocuparse”, señala. Y algunos gatos agradecen ese cariño sentándose en el regazo y ronroneando.

Agencia DPA

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