Intolerancia y discriminación: mi análisis desde una pasola

jueves 18 junio , 2020

Creado por:

Ángel Bello

La crisis por el COVID-19 ha puesto de relieve todo lo que somos como seres humanos y también lo que no somos, nuestras fortalezas y nuestras carencias, nuestros valores y nuestras miserias.  La pandemia comporta una de las peores crisis no solo a nivel económico, sino también en los órdenes moral  y espiritual, ya que ha sacudido los cimientos de nuestra existencia, nuestra cosmovisión y la convivencia con los demás, cuestionando el amor al prójimo, la empatía, la solidaridad y la tolerancia

Hace unos días, se hizo viral un vídeo donde se puede apreciar a una joven, presuntamente estudiante, tomando clases virtuales, como ya se ha hecho costumbre, cuando las contingencias nos han obligado a explotar nuestras competencias tecnológicas.

Lo que más llamó la atención del vídeo y por lo cual alcanzó tanta difusión, fue el hecho de que la dama se encontraba en plena vía pública y conduciendo una "pasola", mientras una amiga en la parte posterior del asiento le sostenía el teléfono móvil, ella escuchaba la charla de su profesor mediante unos audífonos, estrategia ésta que le permitía maniobrar con el guía y realizar algunas "diligencias".

El profesor advierte lo que está ocurriendo y, ante su perplejidad y desconcierto, la joven, no  sin cierto desenfado, justifica su comportamiento argumentando tener muchos temas pendientes por resolver.

Partiendo de este pintoresco y divertido vídeo, decidí hacer un sondeo (sin la mayor rigurosidad científica, por supuesto) entre algunos de mis estudiantes universitarios y otras personas, recabando sus impresiones acerca de la conducta de la estudiante.

Las respuestas fueron casi unánimes. La joven mereció la condena bajo el entendido de que recibir docencia y al mismo tiempo circular por las calles conduciendo una pasola, es un acto irreverente al profesor como autoridad y un atentado contra la moral y las buenas costumbres. A mis "encuestados" (y, de paso, al profesor) solo faltó pedir para la joven la guillotina.

No es mi intención promover el comportamiento antisocial. De hecho, desconozco algunos aspectos sobre la autenticidad del video, aunque, para mis fines, esto no tiene importancia. Lo que quiero enfocar es por un lado, la falta de empatía y tolerancia que nos arropa y que nos impide apreciar hasta la adaptabilidad y la flexibilidad como respuesta a los cambios, lo cual es sin dudas, una de las lecciones que nos deja el referido vídeo, en este caso, buscando alternativas para tener acceso a la educación a pesar de las adversidades.

También tuve la oportunidad de constatar que la discriminación y los prejuicios se aposentan en los intersticios más solapados de nuestro inconsciente, lo cual se puede colegir cuando absolvemos a otros estudiantes y colaboradores de muchas empresas recibiendo capacitación mientras se desplazan en sus vehículos de lujo y no en una pasola. Por lo contrario, más bien lo calificamos como “esfuerzos loables que merecen la pena ser emulados”.

Cuando atribuimos las causas del comportamiento humano, tendemos a ser más severos si se trata de otros y no de nosotros mismos (Fritz Heider, 1958), lo cual pone en dudas nuestras aspiraciones de un mejor mundo post pandemia. Además, la discriminación está más presente en nosotros mismos mucho más de lo que creemos. Cuando reconozcamos esa realidad, comenzará la verdadera transformación, más auténtica y sostenible, más humana.

Ángel Bello

Psicólogo y consultor en Capacitación. Maestría en Gerencia y Productividad. Profesor de la Universidad Católica Santo Domingo.

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