La Escuela Económica

Ingresos, gastos y presión tributaria

jueves 22 diciembre , 2022

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Esteban Delgado | Foto: Kelvin de la Cruz

Cada año el déficit fiscal del Gobierno aumenta y para cubrir esa diferencia entre ingresos y gastos del Estado, es precios acudir al endeudamiento, lo que hace que éste, a su vez, también esté en constante crecimiento.

Pero, ¿cómo se puede detener eso? La verdad, se trata de una situación complicada. Lo primero es que el gasto público, si bien parece elevado, en realidad es insuficiente para cubrir todas las demandas sociales en el ámbito de la administración del país. Eso indica que hay poco espacio para reducir el déficit bajando el gasto público, toda vez que cada año es necesario aumentarlo.

La otra vía puede ser aumentar los ingresos, para lo cual habría que analizar varias alternativas, cual de todas es más difícil o inaplicable, debido a las complejidades que implican.

Por ejemplo, los ingresos del Estado deberían aumentar con base en una estrategia firme y efectiva de lucha contra la evasión de impuestos. En la medida en que los evasores sean identificados y sancionados, habrá un incremento en los ingresos. El problema es que, aparentemente, reducir la evasión fiscal es muy complicado.

Otra alternativa sería la de aumentar el universo de contribuyentes, es decir, hacer que decenas de miles de micro, pequeñas y hasta medianas empresas que operan en la informalidad, pasen a formalizarse, con lo que se convierten en contribuyentes y pagarán impuestos. Los mismos impuestos que pagan las demás empresas que sí están formalizadas.

En ese lado hay un buen campo, debido a que se estima que el 56 % de la actividad económica en República Dominicana es informal. Imagínese que solo la mitad de ese porcentaje (28 %) pasara a la formalidad. Eso implicaría un aumento en los ingresos tributarios por el orden de un 20 %, siendo conservadores.

Pero, hay un problema. El Estado no tiene mecanismos para motivar a los informales a formalizarse. Por el contrario, son muchos los que insisten en quedarse en la informalidad, no solo para no pagar impuestos, sino, además, para no tener los tantos pendientes que implica estar al día con la burocracia de la Dirección General de Impuestos Internos).

La tercera alternativa es aumentar los impuestos vigentes con una reforma fiscal. Sobre eso hay argumentos, aparentemente válidos, como el hecho de que la presión tributaria en República Dominicana es muy baja, de apenas un 14.5 % del producto interno bruto (PIB), aproximadamente.

Para que nos mantengamos en línea con el tema, la presión tributaria es la cantidad de dinero que recibe el Estado por los impuestos que cobran en los bienes y servicios existentes, tanto a través de lo que aportan las empresas como de lo que pagan los consumidores en cada producto gravado. Eso se mide como porcentaje del PIB. En este país los gastos del Gobierno rondan el 18 % del PIB y sus ingresos, en forma de presión tributaria no pasan de 14.5 %. Esa diferencia de entre 3 % y 3.5 % del PIB es lo que se traduce en déficit fiscal a ser cubierto con deuda.

Siguiendo con el mismo tema, es válido destacar que en este país la presión tributaria no es de un 14.5 %, sino que “resulta en un 14.5 %”, lo cual no es lo mismo.

Esto así, porque los impuestos que pagan las unidades productivas en República Dominicana rondan entre 25 % y 30 %, que sería el nivel real de la presión tributaria. El problema es que como hay un 56 % en economía informal, cuando se hace un promedio general se tiene que la presión tributaria resulta en 14.5 %. Si todos los entes económicos del país fueran formales, entonces la presión tributaria sería el doble de ese porcentaje.

Dicho esto, está el dilema de la aplicación de más impuestos. No parece haber espacio para ello. ¿Por qué? Porque los que pagan impuestos, que en forma particular tiene una presión tributaria muy por encima del 14.5 %, no pueden aguantar más cargas. Sería como aumentarle los impuestos a los que pagan impuestos, sino tocar a aquellos sectores que no pagan impuestos. Nada justo.

Por eso, a la hora de buscar alternativas para reducir el déficit fiscal, la idea de una reforma o pacto fiscal debe ir en la dirección de crear mecanismos para reducir la evasión entre los que pagan y aumentar el universo de los contribuyentes entre los que ahora son informales y deben ir a la formalidad.

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Esteban Delgado

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