Los sexólogos Antonio Ruiz y Martha Arredondo aseguraron que todo ser humano puede desarrollar hipersexualidad en determinados períodos de la vida, fenómeno que consideraron, podría convertirse en un trastorno que requeriría un tratamiento profesional.
Ruiz explicó que para la actividad sexual entre parejas es normal que se pongan de acuerdo en cuanto a la forma de ejercitarla o donde realizarla.
Expresó que según estudios anglosajones una pareja puede tener una frecuencia sexual tres o cuatro veces a la semana o unos 15 a 20 días por mes, aunque observó que hay otras que pueden tenerla dos veces al día o de manera diaria.
Subrayó que entre las parejas pueden surgir dificultades por el caso de la sexualidad, cuando uno tiene mayor deseo sexual que la otro o no responde de igual manera, surgiendo entonces los motes y calificativos como los de vicioso o viciosa, frío o fría, ninfómano (a) o de “caliente”.
Martha Arredondo dijo que esos calificativos o motes han ido cambiando de nombre, porque tienen cargas estigmatizantes, al ser términos que agreden a las personas.
Durante su participación de cada viernes en el programa Entre Adultos, que conduce Eladio Hernández por la Z101.3 FM, ambos especialistas, definieron la hipersexualidad como la abundancia de mucho deseo sexual que lleva de manera compulsiva a tener sexo de diferentes maneras.
Arredondo manifestó que cuando la hipersecualidad se torna compulsiva lleva al ser humano a querer tener sexo de forma inmediata, situación que no puede controlar y busca cómo satisfacerlo, sea en horario de trabajo o mientras se está en cualquier lugar.
Ruiz sostuvo que si esa persona no tiene la posibilidad de controlar y satisfacer su deseo sexual con alguien en ese momento, puede caer en un acto violatorio de las leyes y que le lleven a la justicia, por una conducta sexual inadecuada y cometer exhibicionismo, acoso, violación o caer en actos de agresión sexual o masturbarse.
Añadieron que la persona afectada por ese trastorno no se siente bien con el placer sexual, sino con el deseo de mantener la actividad sexual, desconectándose del sentido de la relación de pareja.
Tanto el hombre o la mujer pueden sufrir de hipersexualidad, que puede ser un desbalance hormonal o por el uso de algunos medicamentos.
Según explicaron, hay quienes en la edad envejeciente han sufrido un accidente cerebrovascular y puede dispararse el deseo hipersexual o también que se le disminuya.