La hematóloga y especialista en linfomas Victoria Otero considera que hay que educar a las personas en general y personal de salud sobre la existencia de los linfomas, un conjunto de cánceres que se desarrollan en el sistema linfático.
Otera afirma que el diagnóstico temprano para el control de la enfermedad es uno de los restos que tiene Latinoamérica y el Caribe, en comparación con Estados Unidos y países de Europa.
“Un diagnóstico temprano de estas enfermedades va a hacer que los pacientes respondan mejor a los tratamientos y le vaya mejor a futuro, eso es lo primero que habría que solucionar en Latinoamérica, el tiempo de demora del inicio de un síntoma al diagnóstico a veces es de hasta tres años”, revela.
Otra dificultad que cita que existe en la región son médicos patólogos expertos en el tema porque para diagnosticar y estadificar los linfomas se requieren de métodos más sofisticados. Aclara que esto no necesariamente es por la formación de los patólogos, sino por las infraestructuras y los equipos que tengan a su alcance en el laboratorio.
“Saber específicamente de qué subgrupo (de linfoma) nos están hablando nos permite a los médicos que tratamos pacientes ofrecerles mejores tratamientos y que esos pacientes obtengan mejores resultados, sino, nos quedamos en una situación de como manejábamos los linfomas hace 15 o 10 años”, sostiene.
La experta habla sobre el problema que existe es la estadificación de los linfomas. Indica que existen países que no cuentan con un PTC, un tipo de tomografía de mejor calidad, una herramienta importante en muchos grupos de linfomas para estadificar, tratar y evaluar la respuesta a los tratamientos.
“El otro problema es que estamos un poquito por atrás en el acceso a estas nuevas drogas (medicamentos) que van surgiendo. Estas nuevas drogas siempre aparecen primero en los países con más recursos y varios años después en los países con menos recursos, entonces, nuestros pacientes están en desventajas”, precisa.
Revela que son esos nuevos medicamentos los que cambian la evolución de las enfermedades, por lo que considera que en la región, se debe estar en una situación donde se pueda ofrecer a los pacientes las terapias que cambian su vida a futuro: la cantidad y calidad de los años que les quedan.
Investigaciones
La médico destaca que durante los últimos años han existido muchos avances en las investigaciones para el diagnóstico, tratamiento y pronóstico de vida de las personas que padecen de algún tipo de linfoma.
Añade que, hace poco, solo se ofrecía a los pacientes quimioterapia, pero que ahora existen terapias mucho más dirigidas específicamente al tumo, algo que le dá más herramientas para ofrecer a los pacientes tratamientos de mayor eficacia y con un perfil de toxicidad más favorable.
“Antes, las drogas eran exclusivamente endovenosas, ahora tenemos presentaciones comerciales que son subcutáneas, orales y eso hace mucho más sencillo para los pacientes poder llevar adelante este tipo de tratamiento”, dice.
Más sobre el diagnóstico
El diagnóstico de linfomas varía mucho según la presentación clínica. Hay algunos que no tienen expresiones en laboratorios, otros no. Otra cosa es que no necesariamente haciendo controles de rutina de laboratorio se diagnostica la enfermedad.
“Estas enfermedades pueden aparecer por los síntomas que desarrollan y ahí hay que pensarla, entonces hay que ir a buscarla: si uno tiene un paciente con pérdida inexplicable de pérdida de peso o fiebre sin foco, es decir, que no se vincula a ninguna infección, puede haber ciertas alteraciones en el laboratorio, puede ir a buscar esos linfomas”, subraya.
Sin embargo, una persona puede no presentar síntomas y tener algún tipo de linfoma, por lo que en este caso es importante el examen física, los médicos deben tocar los ganglios y si nota que aumentan de tamaño, hacerles una biopsia.
“Los linfomas requieren biopsia para el diagnóstico. Uno nunca puede decir que un paciente tiene linfoma si no tiene biopsia porque los ganglios pueden aumentar por otras causas”, establece.
Población que afecta
Explica que los linfomas no son una una enfermedad que tenga una especial susceptibilidad de afectar a un grupo de personas según su alimentación, nivel económico, cuidados de la vida cotidiana, sino que puede aparecer a cualquiera.
Dice que existen condiciones específicas que pueden motivar la linfomagénesis (aparición de linfomas). Hay infecciones virales y bacterianas que están asociadas con la génesis de los linfomas, pero son un grupo minoritario.
“La mayoría de los linfomas aparecen porque sí en la mayoría de los pacientes”, precisa.
Curación y pronóstico de vida
La curación de los linfomas dependerá del tipo de este, la galena señala que el concepto global es que los linfomas se pueden controlar muy bien o curar.
Puntualiza que son una enfermedad oncológica diferente a las demás, son un grupo puntual con comportamiento y tratamiento especial. Son más parecidas a las enfermedades crónicas pero con una buena expectativa de vida.
La mayoría a quienes se le diagnostica un tipo de linfoma tiene más de 60 años, por lo que con un pronóstico de vida de 20 a 25 años, las personas llegan a ser adultos mayores sin que la enfermedad afecte su vida cotidiana, claro, si está recibiendo tratamiento.
Otero informa que el problema más grande para los médicos son los jóvenes a los que se les diagnostica un tipo de linfoma. Por lo que se necesita una estrategia que permita deshacerse de la enfermedad de forma rápida para que llegue a la adultez sin complicaciones de la enfermedad ni de los tratamiento vinculados a esta.