Angel Bello Firmeza y luz

Emely: lecciones y más lecciones

martes 13 noviembre , 2018

Creado por:

Ángel Bello

Si fuésemos a dejar a un lado el pesimismo respecto al futuro que tradicionalmente nos acompaña como dominicanos, de acuerdo con los principales sondeos de opinión que frecuentemente se hacen, tenemos que admitir que la República Dominicana también puede exhibir importantes logros como sociedad.  De esta manera, al tiempo que las frustraciones acumuladas propias del subdesarrollo y la desesperanza aprendida marcan surcos en los rostros los quisqueyanos, hemos forjado hitos que refuerzan nuestra moral colectiva y el orgullo de ser hijos de Duarte.

Uno de esos logros a los que me refiero ha sido el empoderamiento que como sociedad hemos adquirido durante los últimos años y que nos ha permitido exigir al Estado con mayor frmeza el respeto y la garantía a nuestros derechos fundamentales consagrados en la Constitución. Los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales han desempeñado roles claves en este hito del proceso de participación social.

Sin embargo, debemos conducirnos conscientes del impacto que puedan causar nuestras acciones en los demás y de que la normativa jurídica, tanto nacional como internacional, también nos señala deberes para cumplir. Todo ello, en consonancia con un estado de derecho propio de los regímenes democráticos.

En el caso del juicio de fondo contra Marlon y Marlin Martínez por el caso Emely Peguero, pudimos ver a una sociedad lacerada por la espantosa historia pero vigilante en todo momento, que no durmió un solo minuto, hasta el instante mismo de la sentencia que evacuó el tribunal y más allá. Pudimos también observar unos medios de comunicación comprometidos con llevar a todos los rincones de nuestra geografía cada una de las incidencias, muchos incluso ejerciendo mucha presión a los fines de que los resultados fueran consistentes con lo que ellos entendían era lo justo. 

Las redes sociales tampoco se quedaron atrás, convirtiendo el tema en tendencia sin dar tregua a los verdugos de una joven cuyo rostro se convirtió en el ícono de la tragedia humana, el dolor y el clamor de cientos de familias. No hay dudas, el pueblo dominicano, una vez más, dio muestras de su sentido de sensibilidad y solidaridad, valores estos que, por suerte, aun forman parte de nuestra idiosincrasia.

Si algo nos falta por aprender es, entre otros retos, prescindir de los métodos violentos para exigir justicia, porque con ello arriesgamos las bases de la legitimidad de los procesos, lo cual se contrapone con el sentido de convivencia pacífica al que justamente aspiramos.  Otra lección por aprender se refiere a autorregular nuestras emociones y supeditarlas a la reflexión y al análisis al momento de emitir juicios en cualquier escenario. Las ciencias sociales, en las cuales se basan las decisiones de los jueces, no funcionan de esa manera. 

En este terreno nos falta aún mucho por recorrer. Los Ministerios de Educación y de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, tienen en ese orden grandes desafíos. Para muchos universitarios y profesionales de diversas disciplinas, se hace imperativo hacer más énfasis en el tema del método científico y de qué manera podemos evitar que los prejuicios, los sentimientos y las emociones contaminen nuestra visión del objeto de estudio.  De lo contrario, el camino hacia la verdad se hará interminable, y recordemos que obrar en base a la verdad es la mejor forma de hacer justicia.


Digital no se hace responsable ni se identifica con las opiniones que sus colaboradores expresan a través de los trabajos y artículos publicados. Reservados todos los derechos. Prohibida la reproducción total o parcial de cualquier información gráfica, audiovisual o escrita por cualquier medio sin que se otorguen los créditos correspondientes a Digital como fuente.

Ángel Bello

Psicólogo y consultor en Capacitación. Maestría en Gerencia y Productividad. Profesor de la Universidad Católica Santo Domingo.

LO MÁS LEÍDO