El gobierno de Cuba manifestó este jueves su disposición a evaluar la propuesta de asistencia humanitaria ofrecida por Estados Unidos, valorada en US$100 millones, en medio del agravamiento de la crisis energética que afecta a la isla y de protestas registradas recientemente por los prolongados apagones.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, aseguró que La Habana está “lista para escuchar los detalles de la propuesta y cómo se implementaría”, luego de que Washington reiterara esta semana el ofrecimiento condicionado a “reformas significativas al sistema comunista cubano”.
Horas antes, el ministro de Energía de Cuba, Vicente de la O Levy, reconoció que el país enfrenta una situación crítica por la falta de combustible.
“La suma de los diferentes tipos de combustible: petróleo crudo, fueloil, del cual no tenemos absolutamente nada; diésel, del cual tampoco tenemos absolutamente nada —lo repito—, lo único que tenemos es gas de nuestros pozos, cuya producción ha aumentado”, declaró el funcionario en medios estatales.
“No tenemos absolutamente nada de fuel, no tenemos absolutamente nada de diésel”, insistió.
El funcionario atribuyó la crisis al endurecimiento de las sanciones estadounidenses y al bloqueo económico, señalando que la reducción de importaciones ha impactado severamente el sistema energético nacional.
Las dificultades han provocado apagones de hasta 20 y 22 horas en algunas zonas de La Habana, además de afectaciones en hospitales, escuelas, oficinas públicas y en el sector turístico, considerado uno de los principales motores económicos del país.
La situación también ha estado marcada por la interrupción de suministros petroleros provenientes de Venezuela y México, tradicionales aliados energéticos de la isla. Según las autoridades cubanas, este año solo llegó un cargamento ruso de 100 mil barriles de crudo, reservas que ya fueron consumidas.
El miércoles se reportaron protestas aisladas en La Habana contra los apagones y la escasez energética, en una de las manifestaciones más inusuales registradas recientemente en la capital cubana.
Desde Washington, el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó días atrás que Cuba había rechazado inicialmente la ayuda humanitaria, algo que posteriormente fue negado por el gobierno cubano.
El Departamento de Estado indicó que la asistencia sería distribuida junto a la Iglesia católica y organizaciones humanitarias consideradas “confiables”.
“La decisión recae en el régimen cubano: aceptar nuestra oferta de asistencia o negar ayuda vital para salvar vidas y, en última instancia, rendir cuentas al pueblo cubano por obstaculizar dicha asistencia”, expresó Washington en un comunicado.
En respuesta, Bruno Rodríguez afirmó que el gobierno cubano no rechaza la cooperación internacional “ofrecida de buena fe y con genuinos propósitos de cooperación”.
Asimismo, sostuvo que la mejor ayuda que podría brindar Estados Unidos sería “desescalar las medidas de bloqueo energético, económico, comercial y financiero”.
