Cacique y presidente

Cierre del Gobierno de EE. UU., una falla social e institucional

lunes 14 enero , 2019

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Foto: Amaury Pineda

Hoy se cumplen ya 24 días desde que el Gobierno de los EE. UU. cerró debido al desacuerdo entre los demócratas y Donald Trump sobre el presupuesto para el año en curso y, especialmente, sobre los fondos para el muro de Trump. Aunque los cierres de Gobierno son cada vez más comunes en los EE. UU., el presente cierre ha captado la atención mundial debido a que el pasado sábado batió el récord de 21 días consecutivos que ocurrió durante la administración de Clinton en 1996 (Stolicki, 2015).

A pesar de que cada cierre presenta un contexto distinto, existen tesis institucionales y sociales que nos permite predecir con cierta exactitud la ocurrencia de estos fenómenos políticos. En el aspecto institucional, los cierres del Gobierno, especialmente en EE. UU. se pueden explicar por su sistema de Gobierno. En este sentido, el politólogo Juan Linz argumenta que en los regímenes presidencialistas son más propensos que los regímenes parlamentaristas a sufrir tranques entre el poder ejecutivo y el poder legislativo (Linz, 1990).

De acuerdo con Linz, el parlamentarismo genera gobiernos capaces de gobernar con mayor efectividad. Esto se debe a que este sistema genera una fusión entre el poder ejecutivo y el legislativo (Linz, 1990). Por ejemplo, en el Reino Unido, el monarca designa como jefe de Gobierno (primer ministro) al líder del partido político o la coalición de partidos que tiene el mayor número de escaños dentro la Cámara de los Comunes. Como resultado, el primer ministro casi siempre goza de el respaldo de la mayoría en el parlamento, compuesta por partidos altamente disciplinados que tienden a cooperar entre sí.

En los regímenes presidenciales, por el contrario, no existe fusión entre el poder legislativo y el ejecutivo. Por ejemplo, en EE. UU. el presidente es electo indirectamente por los ciudadanos, mientras que los congresistas compiten de manera individual por el voto de sus constituyentes. Como resultado, hay poca disciplina partidaria lo que dificulta la colaboración entre el presidente y los congresistas. Además, con frecuencia, el partido de el presidente no cuenta con la mayoría de los escaños. Por tanto, la toma de decisiones bajo el presidencialismo es altamente descentralizada (Linz, 1990). El presidente y los congresistas del partido mayoritario tienden a llegar a desacuerdos como el presente entre Trump y los Demócratas.

Por otra parte, el argumento social sugiere que además de que existan instituciones efectivas, es importante que la mayoría de los ciudadanos y las élites políticas compartan un consenso sobre los valores fundamentales que han de regir la nación (Dahl, 1956). Así, las decisiones políticas rara vez se desviarían de las preferencias principales de la mayoría. Este argumento sugiere que los cada vez más frecuentes cierres del gobierno se deben a que el consenso sobre los valores básicos entre los ciudadanos y políticos estadounidenses se esta perdiendo.

Actualmente, en los EE. UU. existen grandes desacuerdos en cuanto a la política migratoria que el estado debe perseguir. El debate en torno a la construcción del muro es solo la punta del iceberg. Me atrevo a decir que, en el fondo, hay dos visiones drásticamente distintas compitiendo. Por un lado, los progresistas, casi todos de tendencia demócrata, quieren un EE. UU. aún más diverso, donde diferentes razas, nacionalidades y religiones compartan y convivan en igualdad de condiciones. Por otro lado, los conservadores, casi todos de tendencia Republicana, desean un país donde los blancos sigan siendo mayoría y mantengan el poder político y financiero.

La diferencia de visión entre los progresistas y los conservadores explica, desde un aspecto social, porque los tranques y los cierres del gobierno ocurren, y ocurren ahora con mayor frecuencia.

La gran tragedia de esta situación es que quienes tienen en sus manos las llaves a la solución del conflicto son prácticamente inmunes a los efectos del cierre del Gobierno. Por un lado, Trump es un millonario que en varias ocasiones ha manifestado su indiferencia en cuanto a la duración del cierre. De hecho, él ya ha dicho que está dispuesto a mantener el tranque por meses o incluso años (Stolberg & Tackett, 2019). Por otro lado, con una mayoría en la cámara baja de a 235 a 199, los demócratas entienden que no motivos para permitirle a Trump hacer realidad su gran sueño de amurallar la frontera con México.

Dahl, R. (1956). A preface to democratic theory. University of Chicago Press.
Stolberg, G. S. & Tackett, M. (4 de enero, 2019). Trump Suggests Government Shutdown Could Last for ‘Months or Even Years.’ Recuperado de https://www.nytimes.com/2019/01/04/us/politics/democrats-trump-meeting-government-shutdown.html
Linz, J. (1990). The Perils of Presidentialism. Journal of Democracy, 1(1), 51-69.
Stolicki, D. (2015). The Law and Practice of Government Shutdowns in the United States. Ad Americam, 16, 69-97.

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Amaury Pineda

Candidato a doctor en ciencias políticas, Western Michigan University, EE.UU. Licenciado en Derecho, egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

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