Los Yanquis de Nueva York se acreditaron la serie de dos juegos contra sus eternos rivales los Medias Rojas de Boston y se despiden con clase de la primera serie de las Grandes Ligas que se ha disputado en Europa.
El receptor dominicano Gary Sánchez conecto sencillo de dos carreras y coronó racimo de nueve anotaciones en la victoria de los Yanquis por 12-8 sobre los Medias Rojas, en juego celebrado en el Olympic Stadium, en Londres.
Ante una asistencia de 59.059 espectadores, que llenaron las gradas del estadio, Yanquis y Medias Rojas volvieron a dar una exhibición de poder ofensivo con barrida de 2-0 para los neoyorquinos, que también vencieron por 17-13 en el primer juego.
Con pizarras combinadas de los dos juegos, los equipos anotaron 50 carreras durante el fin de semana, cuatro más que su mejor puntuación anterior en juegos consecutivos entre ambas novenas.
Además con el racimo de nueve anotaciones, los Yanquis remontaron una desventaja y lograron la mejor anotación en un episodio en cuatro años.
Didi Gregorius mandó la pelota a la calle contra Ryan Brasier en la octava entrada, y los Yanquis ampliaron la mejor marca de todos los tiempos a 31 partidos seguidos con al menos un cuadrangular.
Mientras que los Medias Rojas pegaron tres vuelacercas con el bateador designado J.D. Martínez (18), el receptor puertorriqueño Christian Vázquez (11), y el parador en corto Xander Bogaerts (16).
Los tres se convirtieron en el primer trío de bateadores de Boston en cuatro décadas en lograr cuadrangulares en la primera entrada.
Boston conectó tres cuadrangulares en la primera entrada por sexta vez y la primera desde el 14 de agosto de 1979, cuando Carl Yastrzemski, Carlton Fisk y Fred Lynn lo hicieron en el "Fenway Park", frente a Pete Redfern, de los Mellizos de Minnesota.
Luego de concluido el partido que duró 4:24 horas, los campeones de la Serie Mundial, los Medias Rojas, cayeron 11 juegos, un récord de la temporada, detrás de los Yanquis, líderes de la División Este, que ganaron por décimo tercera vez en los últimos 14 partidos y mejoraron a 6-1 contra Boston en lo que va de temporada.
El campo, construido para los Juegos Olímpicos de 2012, fue diseñado para recibir el mínimo de viento, lo que llevó a algunos jugadores a especular que podría haber sido un factor en la dificultad de los lanzadores para realizar su trabajo.
Mientras que los bateadores a veces se esforzaban por ver los envíos del serpentinero a través de los rayos del sol y la sombra creada por el techo del Olympic Stadium y los famosos bancos de luces triangulares.
Esta vez el juego se llevó a cabo bajo una temperatura de 73 grados, 20 menos que el sábado.