Un nuevo capítulo se abrió esta semana en torno al caso Jeffrey Epstein, luego de que legisladores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos liberaran más de 20.000 páginas de archivos vinculados al fallecido financiero condenado por abuso sexual. Entre los documentos figuran correos electrónicos en los que aparece mencionado el presidente Donald Trump.
La publicación fue encabezada por los demócratas del Comité de Supervisión, quienes difundieron tres cadenas de correos electrónicos que incluyen intercambios entre Epstein y su socia Ghislaine Maxwell —actualmente cumpliendo una condena de 20 años por tráfico sexual— así como correspondencia entre el magnate y el periodista Michael Wolff, autor de varios libros sobre Trump.
Horas después, los republicanos respondieron divulgando una colección adicional de documentos, alegando que los demócratas estaban presentando información de manera parcial y con la intención de construir un relato “distorsionado” para afectar políticamente al presidente.
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Trump mantuvo una relación de amistad con Epstein durante años, aunque afirma que ambos se distanciaron a principios de los 2000, antes del primer arresto del financiero. El mandatario ha negado reiteradamente cualquier conducta ilícita vinculada a Epstein.
Uno de los correos difundidos, fechado en 2011, recoge un intercambio entre Epstein y Maxwell. En él, Epstein escribe que Trump ha sido un “perro que no ha ladrado”, señalando que, pese a que una presunta víctima habría pasado tiempo con él, nunca ha sido mencionado en pesquisas o declaraciones policiales. Maxwell responde que también ha reflexionado sobre ese punto.
Otro documento relevante es un correo de 2018 aparentemente enviado por Kathryn Ruemmler —exconsejera de la Casa Blanca durante el gobierno de Barack Obama y hoy ejecutiva de Goldman Sachs— quien compartió a Epstein un artículo sobre los pagos para silenciar a Stormy Daniels antes de las elecciones de 2016. El presidente Trump fue declarado culpable en Nueva York el año pasado por falsificar registros vinculados a ese caso. En la conversación, Epstein comenta sobre la “falta de transparencia” del entonces candidato.
Los archivos incluyen además un intercambio de mensajes en el que un interlocutor no identificado le asegura a Epstein que los problemas políticos que enfrentaba Trump “pasarían”, a lo que Epstein respondió de forma enigmática que él era “el único” que podía “acabar” con el presidente, sin aclarar el contexto.
La Casa Blanca reaccionó rápidamente. La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, acusó a los demócratas de filtrar selectivamente los documentos a medios afines con el fin de dañar la imagen del presidente. Sostuvo que Trump expulsó a Epstein de su club social “hace décadas” por acoso a empleadas, y calificó las publicaciones como un intento de desviar la atención de los logros del mandatario y de la crisis por la reapertura del Gobierno.
La divulgación masiva de documentos promete avivar aún más el debate político en Washington, mientras continúan las investigaciones sobre la amplia red de contactos y relaciones que rodearon a Epstein durante años.
