¡Vigilar el espíritu de lo que escribimos! Clave para una buena redacción

martes 14 mayo , 2019

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Adelaida Martínez | Foto: Kelvin de la Cruz

Al releer el Manual del Español Urgente (MEU), me detuve en este párrafo con el cual me identifico: “No siempre lo mejor es lo que acude primero a la pluma. Si no se vigila el espíritu, si no se lo fuerza a esmerarse, suele segregar trivialidades. La rapidez con que un periodista debe escribir no es excusa para hacerlo con desmaño”.

Quise compartirlo por los escritos con los que nos estamos topando en el día a día. Preocupa que al pasar las páginas de nuestros diarios, nos encontremos con una realidad: una visible dejadez que deriva en textos pobres que pudieron ser mucho mejor.

Sacar un buen texto no basta con… ¡escribirlo y ya! Se debe reflexionar sobre lo escrito. Hay que releer, tachar y rehacer hasta sentirnos satisfechos. Se debe exprimir el contenido y con ello las ideas, para que salga la real esencia de lo que queremos transmitir.

Los borrones existen porque dan paso a algo mucho mejor. Son producto de forzar al espíritu de la buena gramática para brindar al lector algo que valga la pena, porque un buen trabajo simboliza respeto hacia quienes nos leen.

Tachar lo que no nos guste o no tenga sentido. Eliminar palabras repetidas para sustituirlas por otras o ayudarnos con sinónimos, son algunas herramientas, entre tantas, que ayudan muchísimo a mejorar un trabajo.

Para dejarles claro a qué me refiero, comparto una frase que cita MEU al cual hice referencia al inicio de este escrito, a propósito de rehacer y releer: El ideal ha de ser el de Lope de Vega, que dejaba oscuro el borrador y el verso claro”. 

Todo periodista tiene como principal instrumento el idioma, por lo tanto, debe tener siempre como norte actualizarse en términos de gramática y ser consciente de su responsabilidad social al redactar.

Cuando no hay respeto a las normas, se hace presente el caos. Esto podemos presenciarlo en el tránsito, en la política, en la diplomacia, en la guerra, en las doctrinas, ¡pues adivinen! la gramática no escapa a ello.

También es cierto que todo evoluciona. Ahí radica la importancia de no quedarnos estancados e ir sobre la marcha para poder entender al mundo de hoy y lo nuevo que arrastra consigo.

¡A lo que nos toca! Las normas gramaticales evolucionan y no debemos quedarnos atrás al respecto y, un consejito… no nos aferremos a la comodidad de repetir palabras como si no existiesen otras para enriquecer el texto que elaboramos (por otro lado, en otro orden, asimismo, etc.).

Hay que forzar el espíritu de la redacción e insistir en que releer reflexivamente antes de servir una información es clave, y entender que hacerlo es un respeto que debemos no solo al lector, sino a nosotros mismos como profesionales.


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Adelaida Martínez

Periodista con maestría en periodismo y especialidad en comunicación institucional | Comentarista radial | Experiencia en los medios de comunicación desde el 2007.

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