Cacique y presidente IBU Opinión

¿Ventajas y desventajas del ingreso básico universal?

lunes 27 enero , 2020

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Foto: Amaury Pineda

El ingreso básico universal (IBU) es una política pública de carácter económico orientada a combatir la pobreza. Mediante este programa, cada persona tendría derecho a recibir de su gobierno (quincenal o mensualmente) una cantidad de dinero equis (suficiente para cubrir las necesidades básicas) incondicionalmente. Así, todos los nacionales (ricos y pobres, adultos y niños) del país que la aplique recibirían un ingreso que les permita, como individuos, costear la canasta básica.

Evidentemente, este programa es muy distinto a los Programas de Transferencias Monetarias Condicionada del Gobierno dominicano como el Programa Comer es Primero (PCP) y el Incentivo a la Asistencia Escolar (ILAE). En primer lugar, los programas citados solo benefician a grupos específicos como familias en pobreza extrema, estudiantes, choferes, etc. Segundo, los beneficios están condicionados a cumplir con ciertos requisitos (ej. Asegurarse que los hijos asistan a la escuela). Y, tercero, el ingreso que perciben no es ni remotamente suficiente para cubrir las necesidades básicas (ej. RD$825.00 por familia en el PCP).

Aunque el costo que tendría implementar un plan de esta magnitud limita su posibilidad a países desarrollados (ej. Canadá, EE. UU. y Finlandia), se han realizado experimentos en algunas ciudades de países en vía de desarrollo como Zimbabue y Kenia (Arnold, 2018). Además, varios empresarios y políticos (ej. Mark Zuckerberg y Andrew Yang) vaticinan que la automatización del trabajo ha de eliminar empleos más rápido que los que el mercado pueda crear. Por consiguiente, es menester que conozcamos los efectos, buenos y malos, que tiene esta herramienta. Así, estaremos mejor preparados para enfrentar futuros retos.

La principal ventaja del IBU es la eliminación de la pobreza. En un experimento realizado en Kenia por los investigadores Haushofer y Shapiro (2016), se encontró que dar dinero directa e incondicionalmente a los participantes resultó en un aumento de sus activos, mejor seguridad alimentaria, aumentos en los ingresos del trabajo por cuenta propia y mejora en su bienestar psicológico. Todo esto, sin que haya habido un aumento en el consumo de tabaco ni alcohol.

Otra ventaja es la libertad económica y política. El IBU puede brindar al individuo la libertad económica de elegir que hacer con su tiempo y dar su apoyo al partido o político de su preferencia sin miedos a perder su empleo o necesidad de vender su voto.  Si sus necesidades básicas estuviesen garantizadas ¿trabajaría usted donde trabaja ahora? ¿apoyaría al partido que actualmente apoya? El carácter incondicional del IBU elimina la atadura clientelar que sí producen otros programas gubernamentales. Mientras que, su carácter universal elimina el estigma que generan los programas sociales orientados a grupos marginados.

Asimismo, el IBU también podría incrementar la eficiencia y transparencia gubernamental. En nuestro país no sobran las interrogantes sobre como se administran los Programas de Transferencias Monetarias Condicionada del gobierno. ¿Son todos los beneficiados realmente quienes más necesitan? Esto sin mencionar el gasto en recursos humanos que hay que emplear para poner en marcha y mantener estos programas. Con el IBU se podrían eliminar la mayoría, sino todos, los programas de ayuda y con ello la burocracia que los sostiene. Bastaría con solo hacer una transferencia de efectivo a las cuentas de cada dominicano.

Además, el IBU puede contribuir a un aumento en la calidad de vida. En un experimento realizado en la ciudad de Dauphin, Manitoba, Canadá, se encontró que el desempeño estudiantil mejoro considerablemente y el numero de personas hospitalizadas disminuyo (Forget 2011). Niños con mayores niveles de educación se convierten en adultos más productivos, lo cual, también tiene un impacto positivo en la seguridad ciudadana. Y, menos personas enfermas representa un ahorro considerable para el estado en gastos hospitalarios.

Por otra parte, hay diferentes desventajas asociadas con el IBU, pero estas se pueden resumir en una sola pregunta: sin tener que trabajar para sobrevivir ¿trabajarían las personas? Hay quienes entienden que, de recibir el ingreso necesario para cubrir las necesidades básicas, una gran parte de la población dejaría de trabajar. Sin embargo, en un estudio realizado con datos extraídos del experimento en Dauphin, los investigadores encontraron que, aunque la participación en el mercado laboral se redujo en un 11%, la mayoría de los que renunciaron a sus trabajos fueron jóvenes que volvieron a los estudios y madres solteras que se dedicaron a atender a sus hijos a tiempo completo (Calnitsky & Latner 2017).

Similarmente, la inflación se presenta como una posible consecuencia del IBU. Dado que el objetivo principal del IBU es dar poder de compra a las personas para que cubran sus necesidades fundamentales (ej. alimentación, vivienda y educación), es de esperase que este programa incremente la demanda de ciertos productos y servicios. Si esta demanda aumenta más rápido que la capacidad que tiene el mercado para satisfacerla, entonces, habría inflación. No obstante, los estudios realizados en experimentos naturales de IBU demuestran que este no genera inflación. Por el contrario, en el caso de Alaska, la inflación ha disminuido o se ha mantenido estable a pesar de que desde 1982, sus habitantes reciben entre $1,000 y $2,000 dólares al mes (Berman 2018).

Lamentablemente, hay una diferencia abismal entre un experimento e implementar IBU de forma definitiva. Estos experimentos están condicionados a un tiempo limitado, lo cual, prácticamente obliga al participante a mantener o buscar empleo. Por consiguiente, no sabemos con exactitud como reaccionarían las personas si sus necesidades básicas estuviesen garantizadas de por vida. Por un lado, los apologistas de este programa argumentan que el mismo elevaría la creatividad de las personas, así, aumentando su productividad. Con mayor tiempo libre en sus manos, las personas podrían dedicarse a actividades gratificantes que generen productos y servicios útiles a la sociedad.

Por otro lado, los detractores del IBU plantean que este programa disminuiría el incentivo para trabajar. Especialmente, para realizar labores que algunos estiman poco deseables (ej. recogida de basura, construcción, agricultura, etc.). Como reza el proverbio “la necesidad es la madre de la invención”. Sin la necesidad de trabajar para sobrevivir ¿seriamos igual de creativos? Una disminución considerable de la fuerza laboral impactaría negativamente la producción de bienes y servicios que necesitamos para vivir dignamente. Como resultado, el IBU podría destruir el objetivo mismo que persigue.

Personalmente, pienso que la idea del IBU podría ser viable en un futuro donde las maquinas puedan realizar todos los trabajos monótonos que requiere la sociedad. Sin embargo, pienso que tal futuro, de ser posible, aún es muy lejano. De todos modos, concuerdo con el matemático y filosofo inglés Alfred North Whitehead en que la madre de la invención es la ciencia y esta es consecuencia de una curiosidad intelectual placentera, no de la necesidad (Sigler 1997). Así, creo que eliminar la necesidad de trabajar para sobrevivir generaría personas más creativas y productivas.

Referencias:

Berman, M. (2018). Resource Rents, Universal Basic Income, and Poverty among Alaska’s Indigenous Peoples. World Development 106.C: 161-72.

Calnitsky, D. & Latner, J. P. (2017). Basic Income in a Small Town: Understanding the Elusive Effects on Work. Social Problems 64.3: 373-97.

Forget, E. (2011). The Town with No Poverty: The Health Effects of a Canadian Guaranteed Annual Income Field Experiment. Canadian Public Policy/Analyse De Politiques 37.3: 283-305

Sigler, J. (1997). Education: Ends and Means (Lynchburg College Symposium Readings) (Volume 9). University Press of America

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Amaury Pineda

Amaury Pineda

Candidato a doctor en ciencias políticas, Western Michigan University, EE.UU. Licenciado en Derecho, egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

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