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Trump: pieza de un engendro neo-fascista

miércoles 8 enero , 2020

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Narciso Isa Conde | Foto: Kelvin de la Cruz

Donald Trump tiene mucho de lo que llaman loco o desequilibrado mental, pero dejarlo ahí sería poco y superficial en el análisis necesario de su conducta, su verbo y sus acciones.

El tipo es ahora una pieza clave del engendro neofascista de un imperio en decadencia y una dominación social, económica, política y militar en descomposición.

El asesinato del general Soleilmani, líder de la resistencia islámica contra las agresiones imperialistas en el mundo musulmán, es una expresión extrema de esa locura mezclada con un engendro político-militar que declara al ejército iraní como una fuerza terrorista y, en consecuencia, como enemigo de la humidad.

El hecho –y no es para menos- no solo ha encendido las alertas rojas en IRÁN y en EE.UU., y activado los tambores de guerra en ambos países, sino que ha provocado una fuerte tendencia en dirección a una confrontación que podría ser el prólogo de una cuarta guerra mundial.

Ese grado de vocación destructiva de EE. UU. e importantes componentes del imperialismo occidental, no solo lo explica la personalidad perforada de Donald Trump, sino el prolongado y peligroso ocaso de un imperio súper-moderno aferrado a su control y dominación aberrante del planeta, cuando ya no puede conseguirlo en medio de una crisis integral de sus estructuras y del producto de una dinámica imperialista que ha está metiendo a la humanidad en una crisis de existencia.

Factores que motivan tal proceder

Acumulación de poder y prepotencia militar amalgamada con la generación de ganancias extraordinarias de los consorcios vinculados al complejo militar-industrial-financiero. La guerra como negocio y la gansterización extrema del poder.

Acumulación hasta el frenesí del complejo de superioridad racial con sus derivadas racistas, xenófobas, que a su vez potencian sus ínfulas colonialistas y el desprecio por otras culturas y civilizaciones, impregnadas también de no pocas expresiones de odio.

Acumulación de los fundamentalismos religiosos judeo-cristiano y de su empleo desenfrenado contra otras creencias cargado de un profundo desprecio y  permanentes descalificaciones.

Apego a un consumismo y un dispendio de recursos que a su vez erosiona sus capacidades para sostenerlos a mediano plazo con fuentes propias y fuentes externas bajo el actual control de sus insaciables monopolios y poderosas medios militares. Incremento sin límites, por tanto, del espíritu de reconquista de territorios y de su voracidad para obtener por la fuerza recursos energéticos deficitarios, minerales estratégicos, agua y zonas de biodiversidad vitales para su sistema.

 Afán desenfrenado, en fin, por garantizar la opulencia de una parte pequeña de la humanidad a costa del reto de la humanidad y en compañía de una especie de desesperación por la emergencia de factores antes impensables como la irrupción de nuevas superpotencias y potencias emergentes post derrumbe de la URSS (China, Rusia, India, Irán…) y nuevas y viejas rebeldías ampliadas.

 Entre esas rebeldías en auge cuentan las del mundo islámico, en la que por su cohesión religiosa chiita y su sorprendente avances técnicos-científicos, progresos económicos y militares cuenta mucho el Estado iraní y los entronques de sus liderazgos y movimientos políticos-religiosos, incluidos el Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica, con las fuerzas político-militares más combativas del mundo árabe y de toda esa estratégica región del Planeta.

Trump y todo el engendro neofascista estadounidense han mordido un hueso muy sensible y duro de roer.

Han provocado la indignación colosal no solo de un Estado potente y cohesionado, sino de toda una civilización que gravita en todo el planeta, incluso en su propio territorio. Y esto explica no solo  el tsunami islámico que clama  respuestas drásticas, sino también la aparición del “Síndrome de  Irán” (recordemos el “Síndrome Viet Nam”) que se ha expresado en numerosas movilizaciones escenificadas en muchas ciudades de EE. UU. que exigen el fin de esa ruta trágica impuesta por la administración Trump y el poder permanente de esa súper-potencia.

Un boomerang parece estar en marcha, todavía con resultados impredecibles, sin descartar que la escalada extrema de violencia anunciada, provocada para afirmar el engendro en el poder, genere en un plazo no determinable algo parecido a aquello de “ir por lana y salir trasquilado”.

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Narciso Isa Conde

Narciso Isa Conde

Político revolucionario, escritor, miembro de la coordinación del Movimiento Caamañista, de la Izquierda Revolucionaria y la Presidencia Colectiva del Movimiento Continental Bolivariano.

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