Hace varios días hice un comentario donde hacía referencia a que en 2020, como consecuencia de la parálisis de las actividades económicas por la pandemia del covid-19, se perdió el equivalente a tres años de generación de empleos, que difícilmente se recuperen en un período similar.
De inmediato surgieron preguntas sobre cómo había determinado eso. La respuesta está en las estadísticas, específicamente, en los indicadores de la Tesorería de la Seguridad Social (TSS), que es donde aparece la cantidad -casi exacta- de trabajadores formales registrados por el sector privado.
También, haciendo uso de las estadísticas -no publicadas- del Ministerio de Trabajo. Y digo no publicadas, porque lo poco que se conoce sobre el mercado laboral desde esa institución, es lo que informa si titular, pero que no aparece en su portal de “Transparencia”.
Pero en todo caso, veamos porqué se perdieron tres años de empleos privados en 2020, como consecuencia de la pandemia.
Esta semana el ministro de Trabajo, Miguel de Camps, informó que en los meses de más pérdida de empleos de 2020 llegó a incluirse a poco más de 700,000 trabajadores suspendidos en FASE 1, pero que a la actualidad se han reintegrado alrededor de 500,000 y quedan como beneficiarios de FASE 1 el equivalente a 48,000.
Si a 700,000 (eran más) les restamos 500,000, quedan 200,000 y si a estos les restamos 48,000 que siguen en FASE 1, entonces el resultado es que, de los beneficiarios de esa ayuda social, al menos 152,000 perdieron definitivamente sus empleos, pues no se reinsertaron y tampoco están en FASE 1.
Esto coincide en parte con las estadísticas oficiales de la TSS, donde se indica que al 31 de diciembre de 2019 habían 1 millón 575,014 empleados registrados en el sector privado, mientras que para el 31 de diciembre de 2020 bajó a 1 millón 407,758, para una pérdida neta de 167,256 empleos.
Ahora vamos un poco más atrás. Desde el 2015 al 2019 la economía dominicana permitió al sector privado generar en promedio 78,190 nuevos empleos anuales. Eso indica que, de seguir ese ritmo y asumiendo que en 2020 no hubiéramos tenido covid-19 y cuarentena, el sector privado debió generar por lo menos esa misma cantidad de empleos, para seguir al ritmo del promedio anual del último lustro.
Entonces, si volvemos a la actualidad, recordaremos que en 2020, no solo el sector privado no pudo generar los 78,190 empleos de su promedio anual, sino que, además, perdió 167,256 empleos.
Al sumar los empleos perdidos en 2020 (167,256) y los empleos dejados de generar (78,190), nos da como resultado un total de 245,446. Esa es la cantidad de empleos que en realidad se perdieron en 2020, pues es lo que no se generó más lo que se perdió.
Si dividimos esos 245,446 entre tres, el resultado es 81,815, es decir, una cantidad cercana al promedio anual de empleos generados por el sector privado en el pasado.
Si se fijan, he tomado como referencia los empleos del sector privado, dejando a un lado la oferta de empleos en el sector público centralizado y descentralizado. Esto así, porque en el Estado no se perdieron empleos durante el año pasado. Incluso, las cancelaciones que ha habido por el cambio de administración se han convertido en sustituciones, pues son puestos ocupados por dominicanos, por igual, aunque de un partido político distinto.
Además, los empleos del sector público no son, necesariamente, un reflejo de la dinamización y crecimiento de la economía, como sí ocurre con los puestos de trabajo del sector privado.
Ahora, lo que se espera es que, tras la pandemia, la actividad económica sea lo suficientemente efectiva como para que el sector privado pueda generar al menos 100,000 empleos cada año y, aún a ese ritmo, tardaríamos al menos 12 años para recuperar el ritmo de generación de empleos que veníamos teniendo hasta diciembre de 2019.
Ese es uno de los tantos elevados costos y pérdidas que ha dejado este virus en la economía dominicana. No se trata solo de una crisis de salud, sino de una crisis económica, tal vez, con efectos más perjudiciales. Eso lo dirá el tiempo.