El psiquiatra José Miguel Gómez calificó de “lamentable espectáculo” lo ocurrido en Puerto Plata el domingo pasado, donde un llamado “peregrino” lideró una procesión religiosa pese a las restricciones impuestas por las autoridades para evitar el contagio del coronavirus generador de la pandemia covid-19.
El profesional de la conducta atribuyó el acto religioso masivo, que recorrió varias calles, el malecón y concluyó en la catedral de la ciudad, a hechos que suceden en determinados momentos en la historia de los países, cuando la población sufre por algún evento y alguien surge como "salvador" y predica ser quien representa la solución al mal.
Opinó que ese tipo de caso es propio de la “religiosidad popular” y de la cultura de los pueblos, que cuando hay acontecimientos, como catástrofes naturales, pandemia, situaciones de crisis, que generan miedo y desesperanza, temor e impotencia, en que la gente no tiene una respuestas, desde el punto de vista científico, siempre aparecen respuestas “simbólicas”.
Ubicó el caso del “peregrino” de Puerto Plata a un ser surgido de la cultura popular, que se inventa una “respuesta” activando su sistema de creencias, como una manera de conectar con el colectivo que reclama una solución a la crisis y esta persona se cree predestinada porque dice que “habló con Dios” y que éste la poseyó de poderes para acabar con el coronavirus y la enfermedad covid-19.
Dijo que ese tipo de persona, con delirio de grandeza, se conecta con el sincretismo de la religiosidad popular y que una masa en situación de riesgo e indefensión esperando una esperanza al mal, le sigue bajo la creencia de que es quien salvaría a la población con un milagro.
Gómez estimó “penoso que ese fenómeno se diera en Puerto Plata, donde se puso a una población en situación de riesgos”.
A la vez calificó de penosa la falta de acción de las autoridades de la provincia y del municipio ante un desafío a las medidas adoptadas por el Gobierno ante la crisis sanitaria que afecta al país.