Inicio la columna de este viernes con estas preguntas: ¿Por qué somos tan haters? ¿Por qué criticamos todo lo que vemos en redes sociales y en los medios de comunicación? ¿Por qué todo nos molesta? ¿Por qué nuestra tolerancia hacia ciertas noticias, gustos o acciones es prácticamente nula?
La respuesta a estos cuestionamientos podría estar fundamentada en dos aspectos muy importantes. Todavía muchos de nosotros no entendemos los diferentes propósitos de las plataformas masivas y pensamos que solo están creadas para informar o educar. Tampoco estamos claros sobre cuáles son los aspectos que provocan que una situación se convierta en noticia.
Iniciemos con el número uno. Los medios tienen varias funciones. El objetivo más obvio es informar. El segundo, enseñar o educar. El tercero, formar opinión o influir en ella (esto se refiere a sensibilizar, movilizar y hasta manipular a un conglomerado). Finalmente, los tres restantes son socializar, el marketing y entretener; sobre esta última quiero que se detengan junto a mí y la desglosemos un poco.
Entretener se refiere a crear un espacio de diversión para el público. Para ello, es necesario identificar qué los mueve, qué los divierte, con cuáles historias conectan, con cuáles no y que aspectos les llaman más la atención.
Viéndolo de esta forma, el entretenimiento puede ser, por qué no, informativo, educativo y positivo. Sin embargo, también se da el caso de que no tiene por qué ser educativo, ni formativo, ni basado en valores. Tampoco tiene que mostrar ejemplos de superación.
En la mayoría de los casos, el target se divierte con la caída de su estrella favorita sobre el escenario, con el último meme que se viralizó en redes sociales o con la hazaña de una figura local o internacional.
En ese sentido, las noticias de entretenimiento no están llamadas a tratar temas como la caída de la Bolsa de Valores en Wall Street, tampoco a orientar sobre la importancia de realizar buenas inversiones y mucho menos a pintar sobre las páginas de un periódico una de las tantas realidades sociales que nos afectan como grupo. No. El entrenamiento forma parte de un universo muy variado que puede incluir desde cultura, hasta notas rosas como la de Franklyn Mirabal y el regalo que le hizo a su novia.
Con este caso muchos se indignaron. Las críticas en redes sociales y en plataformas convencionales no se hicieron esperar. Algunos cuestionaban los contenidos que se están mostrando en los medios y la calidad de estos. Otros mostraban su evidente molestia por el espacio que se le da a personas que ellos entienden no poseen ni los méritos, ni la preparación, ni la inteligencia para estar frente a una cámara.
Sin embargo, a todos esos les digo que no olvidemos que los medios son un reflejo de la sociedad y que para sobrevivir deben adaptarse a los gustos de su target. Temas que no aportan, que no educan y que no informan solo son el reflejo de hacia dónde vamos y de esto no tienen la culpa ni las plataformas, ni las figuras, ni los medios de comunicación convencionales.
¿Mi consejo para ustedes? Vean lo qué les interesa, pasen de aquello que no les gusta y promuevan en la medida de sus posibilidades lo que entiendan agrega valor y puede representar un cambio.
¡Nos leemos el próximo viernes!
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