Las penosas condiciones en que se encuentra el Palacio de los Deportes Prof. Virgilio Travieso Soto ponen de manifiesto la poca importancia que nuestras autoridades le dan a nuestras instalaciones deportivas.
Da pena y vergüenza, como bien dice el colega Alberto Rodríguez, que nuestra Selección Nacional de Baloncesto esté a un paso de clasificar al Mundial China 2019 sin poder contar en nuestro país con una cancha digna del nivel que exhibe nuestro baloncesto. Lo mismo se aplica al Estadio Quisqueya Juan Marichal.
Es increíble que siendo República Dominicana campeón invicto del Clásico Mundial 2013, nuestro país no tuvo el privilegio de defender su título en suelo dominicano en la más reciente versión del referido evento.
Me da rabia e impotencia que países que, sin ánimos de ofender, no nos dan por los tobillos en béisbol, ni cualitativa ni cuantitativamente hablando, exhiban majestuosos estadios de béisbol, como son los casos de Panamá, Colombia, Nicaragua, entre otros.
Definitivamente no hay voluntad política ni estatal.
Nuestro deporte brilla por su ausencia en las rendiciones de cuentas.
No existe un verdadero plan de acción tendente a valorar nuestros atletas ni mucho menos a proveerles de las facilidades ni logísticas necesarias para su desarrollo integral, tanto personal como académico ni deportivo.
A pesar de este tétrico panorama y de tantas vicisitudes, nuestros atletas logran hazañas dignas de países en donde sus deportistas tienen todas sus necesidades básicas resueltas. Definitivamente son héroes, son embajadores deportivos que elevan nuestra bandera a lo más alto del firmamento internacional.
Mi respeto y admiraciones a cada uno de nuestros héroes deportivos. Mi total repudio a los que tienen en sus manos elevar la calidad de vida de nuestros atletas.
Lamentablenente no hay una política de estado en favor de nuestros atletas. No son prioridad de nuestros Gobiernos.
Solo los enaltecen y reconocen cuando, a base de sus sacrificios personales, logran medallas y colocan nuestro país en el mapa deportivo mundial.
¿Hasta cuándo República Dominicana seguirá siendo el hazmerreír en lo que respecta a instalaciones deportivas propias de la calidad de nuestros atletas?.
¿Hasta cuándo nuestros atletas serán valorados en su justa dimensión?.
¿Hasta cuándo?
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