El presidente de la Mesa de la Opinión Cívica y Política Cristiana, reverendo Domingo Paulino Moya, deploró que el ministro de Educación, Antonio Peña Miraban, compare el vudú con la Biblia.
Mediante una nota, el reverendo calificó como un agravio contra Dios las declaraciones realizada por el ministro de Educación: "Es la mayor falta de respeto de un funcionario público contra la palabra de Dios y al pastorado dominicano".
Paulino Moya enfatizó que las "denigrantes" declaraciones de un funcionario público del nivel de Antonio Peña Mirabal contra el "santo libro" de Dios, en un país predominantemente cristiano, revelan el "pensamiento oscuro" que el nuevo orden mundial quiere introducir en el currículo educativo dominicano.
Dijo que el ministro de Educación al agraviar los valores en principio de vida que enseña la Biblia, se olvidó de que es un servidor público de un pueblo formado en la fe cristiana al que debe respetar al referirse a asuntos de trascendencia emocional y espiritual.
Aseguró: "Peña Mirabal no solo denigró la Biblia al comparar el vudú con los principios y valores del libro sagrado…ofendió a los padres de la patria y a Jesucristo, que ofrendo su vida por él, su familia y por toda la humanidad, para librarla de las garras de satanás y de caer en el pensamientos oscuros, que buscan cambiar el orden de vida establecido por Dios, en la que vivimos la gran mayoría del pueblo dominicano".
Paulino Moya expuso que esas expresiones contra la fe cristiana, le dan la razón al pronunciamiento que recientemente hizo el obispo Elvis Samuel Medina, enlace del Poder Ejecutivo con las Iglesias cristiana, en el sentido de que Peña Mirabal estaría provocando conjeturas política electoral al Gobierno del presidente Danilo Medina, al introducir la ordenanza departamental número 33-2019, que instruye a poner en marcha la igualdad de género.
El religioso, quien además es presidente del Ministerio Jesús es Sanidad y Vida Eterna Inc., expresó que las declaraciones de Peña Mirabal dejan claramente establecido un camino pedregoso y con residuo de desprecio al futuro político del presidente Medina y al Partido de la Liberación Dominicana (PLD), en un momento en que el jefe del Estado no necesita que funcionarios en los que ha depositado confianza, le decepcionen.