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Pandemia, educación virtual y habilidades docentes

miércoles 9 septiembre , 2020

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Aprendizaje virtual | Foto: Pixabay

En el contexto de nuestro sistema educativo tanto preuniversitario como a nivel superior, la crisis por la pandemia ha desnudado las debilidades de muchos docentes no solo en lo que respecta a su pericia en materia de tecnología y educación a distancia, sino también en lo relativo a sus competencias en sus respectivas áreas de especialidad y también a sus habilidades pedagógicas y didácticas.

Como consecuencia de la proliferación de la docencia virtual, esas limitaciones quedan expuestas no solo ante los estudiantes hacia los cuales van enfocados los esfuerzos, sino también ante sus respectivas familias y hasta amigos y relacionados, quienes hoy se pueden encontrar en el entorno del lugar en que se produce el aprendizaje (los hogares y las oficinas, regularmente) y que tienen la oportunidad de conocer y evaluar a los facilitadores del proceso.

Gracias al covid-19 la clase magisterial ahora cuenta con un auditorio mucho más expandido, lo cual, si bien representa una gran oportunidad para exhibir y promover sus fortalezas, es una verdad incontrovertible que se trata de un escenario que podría revelar sus limitaciones y sus puntos vulnerables.

Cuando los docentes conducen una sesión de clase virtual deben estar conscientes de que su propuesta, aunque va dirigida en primera instancia hacia sus alumnos, es consumida también por otras personas que asumen roles de “receptores periféricos” en una dinámica que, aunque fortuita en la mayoría de los casos, obliga a una mejor preparación de los contenidos, una adecuada estructuración y hasta unas estrategias de comunicación mucho más orientadas a captar la atención de los destinatarios, en un esfuerzo por procurar la calidad del servicio.

Esa audiencia ampliada puede (y, de hecho, lo hace en la mayoría de las ocasiones) evaluar el trabajo que realizan los educadores, otorgándole calificaciones que podrían ir desde las más favorables hasta las más severas.  Esta evaluación que hacen los "nuevos participantes" (una suerte de “autoinvitados”) podría ser tan determinante para el prestigio y la permanencia en el puesto de los profesores como la que hacen los propios estudiantes, ya que se puede traducir en quejas  y denuncias ante las autoridades y a través de las redes sociales y otros canales de información.

Como consecuencia de ello, los cambios debido a la pandemia están emplazando a todos los docentes a reforzar sus competencias de manera tal que les permitan no solo un manejo de aquellos recursos tecnológicos que contribuyen al logro de los objetivos, sino, además, en lo atinente a su formación como especialistas en el campo de que se trate, a las técnicas de enseñanza y las habilidades de comunicación que pueden marcar la diferencia en la calidad de su desempeño y de los resultados que los diferentes sectores en el contexto de la virtualidad esperan.

La “nueva normalidad” plantea grandes desafíos para los docentes, quienes están abocados a reforzar el entusiasmo y la motivación de los estudiantes, lo cual se logra conectando los contenidos con sus intereses.  Sin embargo, debido a todos los riesgos asociados con la educación virtual en lo que respecta a una mayor exposición de los docentes mientras desempeñan su trabajo, el gran reto consiste en cautivar, persuadir y convencer a toda una sociedad que los está observando y que puede decidir su suerte en el futuro.

Ángel Bello

Psicólogo y consultor en Capacitación. Maestría en Gerencia y Productividad. Profesor de la Universidad Católica Santo Domingo.

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