El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, alertó este lunes a los gobiernos de América Latina y el Caribe sobre las consecuencias que, a su juicio, tendrá el bloqueo impuesto por Estados Unidos a buques petroleros vinculados al país, al advertir que esta política puede provocar un aumento significativo de las tensiones y afectar la estabilidad regional.
De acuerdo con el mandatario, las acciones de Washington no solo impactan a Venezuela, sino que también ponen en riesgo el suministro energético y generan incertidumbre en los mercados internacionales. Maduro considera que el cerco naval y las incautaciones de embarcaciones constituyen una escalada de confrontación que podría extenderse más allá de las fronteras venezolanas.
Las declaraciones fueron difundidas a través de una carta leída por el canciller Yván Gil en el canal estatal VTV, en la que se denuncia que el despliegue militar estadounidense en el Caribe, bajo el argumento de operaciones antidrogas, representa una amenaza directa al uso pacífico del comercio marítimo y al derecho internacional.
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Según el Gobierno venezolano, en los últimos meses Estados Unidos ha intensificado la presencia naval y aérea en la región y ha confiscado varios petroleros que transportaban crudo venezolano. Caracas asegura que estas operaciones han incluido acciones armadas que han dejado decenas de víctimas, lo que agrava aún más el conflicto.
Maduro insistió en que la energía no debe utilizarse como instrumento de presión política ni como arma de confrontación, y llamó a la comunidad internacional a condenar lo que calificó como actos de agresión. Asimismo, pidió activar los mecanismos multilaterales de las Naciones Unidas para frenar el uso unilateral de la fuerza y exigir el levantamiento del bloqueo y el cese del despliegue militar.
El jefe de Estado defendió que Venezuela no ha incurrido en acciones que justifiquen una intimidación de esta naturaleza y reiteró su disposición al diálogo y a la paz, aunque subrayó que el país está preparado para defender su soberanía, su integridad territorial y sus recursos naturales conforme al derecho internacional.
Por su parte, Washington mantiene una postura firme contra el Gobierno venezolano. Autoridades estadounidenses han reiterado que continuarán incrementando la presión política, económica y militar, asegurando que las operaciones en el Caribe buscan combatir el narcotráfico y frenar actividades ilegales vinculadas al Ejecutivo de Maduro.
