Por Juan Reyes
El autor es periodista.
La actual embajadora de los Estados Unidos en la República Dominicana, Leah Francis Campos, asumió sus funciones en noviembre de 2025. Al llegar al país, en una acción que rompió con las tradiciones diplomáticas, antes de presentar sus cartas credenciales al presidente Luis Abinader acudió a la Catedral Primada de América para orar y presentarse ante Dios.
La diplomática estadounidense, de ascendencia mexicana y española, fue asesora del Subcomité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes para el Hemisferio Occidental y trabajó durante diez años para la Central Intelligence Agency.
Su llegada se produjo tras cuatro años sin un embajador de Estados Unidos en la República Dominicana. Durante ese período, la representación diplomática estuvo encabezada por la encargada de negocios Patricia Aguilera.
Campos, una mujer que no oculta su fe y se maneja con discreción, comenzó a generar atención pública cuando anunció, a través de su cuenta en X, el cierre de la oficina de la Drug Enforcement Administration (DEA), alegando que bajo su representación no permitiría corrupción.
A raíz de ese caso se inició una investigación que ocupó titulares internacionales, en la que figuraba Melitón Cordero, entonces jefe de la DEA en República Dominicana y Puerto Rico.
La embajadora, además, ha sido vista en colmados y visitando lugares emblemáticos de Santo Domingo. Asimismo, ha sostenido encuentros con figuras del liderazgo político nacional, entre ellas los expresidentes Leonel Fernández y Danilo Medina, así como funcionarios como José Ignacio Paliza, David Collado y el senador Omar Fernández.
También ha mostrado empatía con el país. Su presencia en la conmemoración del primer aniversario de la tragedia de Jet Set, donde oró junto a las familias afectadas, envió un mensaje de solidaridad, aunque no ofreciera declaraciones públicas.
Sin embargo, una de las decisiones que más ha llamado la atención ha sido su distancia con los medios tradicionales. No se le ha visto visitar periódicos, canales de televisión o emisoras, mientras que sí ha sostenido encuentros con influencers. Esta estrategia, aunque efectiva en términos de alcance digital, rompe con las prácticas diplomáticas más convencionales.
El momento más tenso desde su llegada ocurrió el pasado fin de semana, cuando cuestionó la participación del ministro de Justicia, Antoliano Peralta, en una cumbre por la democracia celebrada en España y organizada por partidos de izquierda, donde varios discursos criticaron la política del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La reacción de la diplomática fue inmediata y poco tradicional. En sus redes sociales publicó el mensaje bíblico: “Porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca” (Apocalipsis 3:16), dejando clara su inconformidad con la participación del funcionario dominicano.
El mensaje de Leah Francis Campos evidencia que, pese a su perfil discreto, su fe pública y su cercanía con la gente, ejerce su rol diplomático con firmeza y deja claro que estará vigilante en la defensa de los intereses de su país.
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