Apple, durante su famoso keynote, recién anunció su entrada triunfal a la batalla de películas y series por suscripción, desatando lo que podría llamarse la guerra del streaming.
Pero, ¿qué significa esto para quienes usamos estos servicios?
Es más que aparente que el modelo de negocios que más está funcionando en la actualidad es el modelo de suscripción. El cual consiste en pagar una mensualidad por el acceso virtual a un catálogo de medios, lo cual significa que al final no estás comprando una copia tangible de ningún producto físico, solo el uso temporal de dicho catálogo o servicio.
Esta es la realidad en casi todas las industrias del entretenimiento, dígase: música, videojuegos, películas y series, noticias y demás. En el artículo pasado, resalté los beneficios de estas nuevas productoras para los creadores y cómo están empujando el arte y acogiendo ideas independientes y radicales que tal vez no funcionan en el modelo tradicional. Pero hoy exploraremos un poco la otra cara de la moneda, el consumidor.
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Si bien es cierto que este modelo presenta conveniencia para los usuarios, ya que nos permite el acceso a librerías grandes, las cuales a la mayoría de nosotros nos resultaría imposible adquirir individualmente cada pieza de contenido. Considero que lentamente esto nos ha separado de los productos físicos, con esto le vamos perdiendo el valor a lo tangible y, a su vez, el respeto debido a cada uno de estos medios, sea película, música o libros. Pero en este caso mi queja no es sobre esto.
El problema que yo veo con esta guerra de contenidos, es justamente lo que diferencia a cada uno de estos servicios de suscripción de películas: el contenido exclusivo.
En la industria de la música, por ejemplo, lo único que separa los servicios de suscripción como Apple music y Spotify es una que otra función especial como la de listas de reproducción, selecciones de música nueva, funcionalidad offline y demás. Por lo general, el contenido es el mismo en todas, las disqueras y distribuidoras tienen su música presente en todas las plataformas de igual manera.
Pero este no es el caso con las películas y series. Toda casa productora, distribuidora y/ compañía de medios está perfilándose para tener su propio servicio donde encontrarás el contenido único y exclusivo de dicha empresa. Lo cual resultará en mucho contenido de alta calidad en cada servicio, claro, pero sería de igual forma inasequible para usuarios comunes por el alto costo combinado de todos los servicios.
Ya tenemos a Netflix, HBO, Hulu, YouTube y Amazon creando contenido exclusivo para sus plataformas. Si le agregamos Apple TV +, Disney +, CBS all access, Showtime anytime y todas las demás… Terminaríamos pagando mucho más de $100 mensuales y, al final, volveríamos al equivalente de comprar cada película y serie individualmente, que fue el problema inicial cuya solución fue los servicios de streaming.
Estamos avanzando en términos de calidad, accesibilidad y cantidad de contenido, pero a su vez el contenido exclusivo se está segmentando de tal manera que llegará un punto en se nos hará demasiado costoso consumirlo, volviendo a limitar su potencial en términos de alcance y coartando la libre accesibilidad que nos trajo la era del streaming.
Habrá que ver cómo evolucionan los modelos de negocio y cómo la población en general responde ante ellos. Hasta cierto punto, la llegada de Netflix dejó obsoleta la necesidad del streaming ilegal de películas. ¿Tendrán que resurgir los torrents y las “cuevanas”? Solo el tiempo lo dirá.
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