La feria de videojuegos Gamescom cumple diez años de crecimiento

martes 21 agosto , 2018

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Jóvenes Oliver Berg/Dpa

Por Jonas-Erik Schmidt 

La feria Gamescom es un lugar en el que pasan muchas cosas a la vez, donde las salas tienen poca luz pero están llenas de brillantes pantallas. Inaugurada por primera vez en 2009 en la ciudad de Colonia, era al principio un lugar de encuentro de jugadores expertos en videojuegos, pero hoy atrae a miles de personas muy diversas.

Por un lado acuden los especialistas en videojuegos y por otra fans disfrazados de sus personajes favoritos, mientras cientos de personas bailan al son de música electrónica frente a algunos escenarios para conseguir camisetas gratuitas y otros hacen cola durante horas con sillas plegables para acceder a los juegos más populares.

Pese a la velocidad y el cambio que impregnan todo el mundo digital, en la edición Gamescom 2018 (del 21 al 25 de agosto) se vivirá este año algo poco habitual en este sector: una sensación de permanencia e historia, ya que la de este año será la décima edición de la feria.

Aunque tuvo una predecesora en la ciudad de Leipzig, la Gamescom nació en Colonia en 2009, donde los organizadores de Game -la asociación que nuclea al sector de los videojuegos en Alemania- veían mejores perspectivas de crecimiento dinámico.

Hoy en día es fácil perderse en una exposición que ha crecido de forma masiva. “En un sector tan grande no se puede prever qué va a pasar en diez años. Pero nosotros teníamos una visión de futuro”, dice Tim Endres, de la Feria de Exposiciones de Colonia, responsable de la Gamescom.

Jóvenes juegan videojuegos. Foto: Oliver Berg/Dpa.

“En 2009 empezamos con unos 450 expositores y este año superaremos la marca de los 1.000. El año pasado tuvimos 355.000 visitantes, mientras que al principio fueron unos 245.000”, añade. Además, la feria se ha vuelto mucho más internacional, subraya Endres.

La Gamescom es un evento y a la vez una feria especializada, que más allá de las cifras funciona como amplificador del sector de los videojuegos. Lo que hace 30 años era un nicho muy pequeño hoy es cultura masiva e incluye una cifra enorme de subculturas. Hay jugadores expertos y otros eventuales, una comunidad de jugadores de rol en YouTube, fans de lo retro de los años 80 y quienes se apasionan con lo más nuevo. A todos ellos la Gamescom busca ofrecerles algo, y por eso Tim Endres destaca que “es mucho más que una feria“.

En 2016 se sumó a la exposición la catedral de Colonia con un show de música y rayos láser, en 2017 asistió a la inauguración incluso la canciller Angela Merkel, y este año, por el décimo aniversario, los organizadores quieren iluminar la orilla del río Rin.

La parte negativa es que la Gamescom no ha conseguido muchos titulares internacionales cuando se trata de novedades. “Es una feria de visitantes, hay que ir para experimentar algo”, dice Patrik Schönfeldt, de la Asociación de Jugadores de Videojuegos de Alemania. Pero para las novedades, la feria más importante es la E3 de Los Angeles.

“Se la podría comparar quizás con los parques de atracciones en los que uno puede esperar hasta tres horas para subirse a una montaña rusa”, dice respecto de las colas para ver los videojuegos más famosos.

La cuestión es dónde está la frontera del “parque Gamescom”. ¿Se puede ser demasiado grande? En cuanto al espacio físico, por ahora no. La feria ocupa 200.000 metros cuadrados de los 280.000 disponibles, subraya Endres. “Aún tenemos capacidad”.

Agencia DPA

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