Dictadura

La dictadura de los "buenos"

jueves 27 mayo , 2021

Creado por:

Ángel Bello

Las razones por las cuales aplicar los postulados democráticos permite alcanzar los objetivos del grupo de mejor manera, son muy variadas. Entre ellas podemos citar el principio básico que explica el sistema: todas las personas tienen derecho a participar en la toma de decisiones que puedan afectarles. 

Además, la participación de todo el grupo genera resultados de más calidad, por la variedad y la pluralidad. Por otro lado, las medidas adoptadas reciben más respaldo y mayor nivel de compromiso que aquellas que solo tomaron en cuenta la opinión del gobernante o del líder.

Incluso, el solo hecho de permitir la participación sin discriminación, aún no todas las opiniones sean traducidas en hechos, representa una ganancia, porque la expresión y difusión del pensamiento tiene un efecto catártico positivo en la salud mental, tanto individual como colectiva.

Sin embargo, la democracia también tiene limitaciones. Podemos citar el riesgo de que los menos informados y educados sean engañados y manipulados por sus dirigentes, donde cada voto, sin importar el nivel educativo, vale exactamente lo mismo.

Además, evitar la hegemonía de líderes autocráticos, a veces resulta en la dictadura de la mayoría. Esto ocurre porque, idealmente, todos deben estar de acuerdo con la decisión, pero, en caso contrario, se asumirá el dictamen de la mayor parte mientras que los demás tendrán que acatar.

Ya sea en las decisiones más formales como en el contexto de la dinámica de los grupos y el comportamiento social, frecuentemente, las mayorías se autoerigen como la parte “buena” de la sociedad, mientras que aquellos “pocos” que no comulgan con sus ideas son etiquetados como los “malos”.

Lo propio ocurre cuando se trata de los que ostentan el poder (aún no siendo realmente mayoría) y que, a través de los medios de comunicación de masas, las redes sociales y otros recursos con los que cuentan de manera avasallante, promueven la falsa percepción de que son más y de que los otros son los “malos” de la sociedad.

Con este discurso logran concitar más respaldo, ya que la presión social atrapa a los seres humanos en una especie de prisión engrosada cada vez más sobre todo por aquellos que carecen de convicciones firmes y también por quienes, más allá de su discurso iconoclasta, realmente viven apostando a sus intereses particulares y no al bien común. Esos pasan de “malos” a “buenos”.

Solo un reducido número de “malos” se resisten a la conformidad social. Entre ellos, unos, al final, sucumben exiliados en el olvido. Pero otros, en cambio, persisten y logran revertir la ecuación. Entre estos últimos hay quienes también se consideran los “buenos”, persiguiendo y aniquilando con su poder a los que entienden son los “malos”, los “nuevos malos”.

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Ángel Bello

Psicólogo y consultor en Capacitación. Maestría en Gerencia y Productividad. Profesor de la Universidad Católica Santo Domingo.

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