Homo sapiens dejaría de existir como especie, según el paleontólogo Antonio Rosas

sábado 25 mayo , 2019

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Paleontólogo Antonio Rosas | Foto: EFE/Noemí Gómez

Como especie estamos en permanente evolución y hay efectos físicos, como la pérdida paulatina de masa ósea o de la muela del juicio, que así lo demuestran, afirma el paleontólogo Antonio Rosas, quien cree que el Homo sapiens puede extinguirse “y antes o después lo hará porque no hay nada eterno”.

Desde su laboratorio en el Museo Nacional de Ciencias Naturales en Madrid y rodeado de una colección de más de 2.500 fósiles, este experto en neandertales atiende a Efe, y se defiende de los que alimentan la mala fama de esta especie: “fueron una especie equiparable a la nuestra”.

En su libro “Los fósiles de nuestra evolución” (Ariel) empieza tachando gráficamente la clásica imagen de la evolución, ¿por qué?

La evolución es un proceso que tiende a la ramificación, por eso hablamos de árbol de la vida. Sin embargo, ha calado en el imaginario colectivo la imagen de una secuencia lineal que va desde un chimpancé a cuatro patas hasta ese final con un humano blanco y masculino. Este icono tiene mucha fuerza representativa, pero es erróneo. Para empezar, los chimpancés no han sido nuestros antepasados.

Pero sí compartimos un antepasado común con ellos, ¿qué se sabe de este?

Sabemos poco, dada la ausencia de fósiles. Lo que conocemos es a través de inferencias, del estudio de sus descendientes. Faltan pruebas físicas y las inferencias están en discusión permanente. En la actualidad, es uno de los temas más bonitos de la paleontología humana, entender a esa criatura, a ese último antepasado que compartimos con los chimpancés que vivió hace unos 6 millones de años.

¿Seguimos evolucionando?

R: Sin duda, todo es cambio en el planeta. Las especies viven y evolucionan como parte de los ecosistemas, producto de sus relaciones con el medio y con otras especies. La Tierra cambia permanentemente y todas las especies están sujetas a ese devenir del mundo; la especie humana también.

Restos de un maxilar de neandertal tardío, de unos 49.000 años, hallado en la cueva de El Sidrón, Asturias | Foto: EFE/Noemí Gómez

¿Hemos sufrido cambios perceptibles, significativos?

R: Lo más llamativo son los cambios en nuestro esqueleto, que se está reduciendo, en densidad y volumen. Viene decreciendo desde el Neolítico y las sociedades sedentarias no han hecho más que ahondar en estos cambios; la falta de actividad ha reducido nuestra masa ósea. Otro detalle es la pérdida de las muelas del juicio, donde vemos un proceso evolutivo evidente: algunos nacemos sin ellas, lo que se llama agenesia, a otros nos las quitan por problemas de crecimiento y otros pueden permanecer con ellas.

Pero además hay pautas de evolución más sutiles. Por ejemplo, nuestro cerebro está evolucionando, y muy deprisa. La tecnología hace que la cantidad de datos que pasan por nuestros circuitos neuronales sea extraordinaria y a esto hay que adaptarse.

¿Habrá una nueva especie?

La lógica evolutiva dice que pueden darse varias posibilidades. Una opción es que Homo sapiens colapse y termine por extinguirse. La alternativa sería que nuestra especie evolucione a otras especies en un proceso de diversificación, lo que no deja de ser también un modo de desaparecer. En todo caso, Homo sapiens antes o después dejará de existir porque no hay nada eterno.

¿Por qué solo sobrevivió Homo sapiens?

En la raíz está la capacidad reproductiva. La biología reproductiva sapiens es tremendamente eficaz y las diversas crisis sufridas durante centenares de años han sido superadas por esta capacidad.

De los descubrimientos en los que ha participado, ¿con cuál se queda?

Los primeros amores siempre dejan huella y el mío es una mandíbula de hace 400.000 años hallada en 1984 en la Sima de los Huesos, en Atapuerca, Burgos (España).

¿Siguen representando los neandertales la imagen de lo primitivo?

Sí, injustamente. Esa imagen supone un alivio de la conciencia sapiens porque nuestro cerebro se mueve en esa dialéctica sencilla: si tenemos algo malo, tenemos algo bueno. La ciencia ha ido demostrando que los mitos no se corresponden con la realidad; tenían habilidades que al principio solo se atribuían a Homo sapiens, como la ornamentación corporal, división de tareas por sexo o conocimiento de las cualidades medicinales de las plantas. Además, hubo varios cruces entre neandertales y sapiens. Usando un verso de Antonio Machado, hay en mis venas gotas de sangre neandertal.

Agencia EFE

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