Cacique y presidente

Fraude electoral, ¿mito o realidad?

lunes 14 octubre , 2019

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Foto: Amaury Pineda

Actualmente, la República Dominicana respira un clima de tensión debido al parcial rechazo a los resultados de las elecciones primarias del 6 de octubre. Específicamente, el equipo político del precandidato a la presidencia de la República Leonel Fernández ha denunciado haber sido víctima de un fraude que favoreció al precandidato de la corriente danilista Gonzalo Castillo. Mientras que el precandidato del Partido Revolucionario Moderno (PRM) Hipólito Mejía reconoció los resultados que declararon vencedor de la contienda a su rival electoral Luis Abinader, Fernández y su equipo solicitan una auditoría a los dispositivos utilizados durante el proceso, pues entienden que los resultados no se corresponden con la voluntad popular.

A pesar de que Leonel Fernández considera que la República Dominicana es una democracia consolidada, los politólogos argumentan que los fraudes electorales son prácticas propias de democracias jóvenes y de regímenes autoritarios (Alvarez et al 2008). Contrario a Fernández, los especialistas en democratización califican a la República como una democracia joven no consolidada (Kapstein & Converse 2008). Por tanto, nuestro país es susceptible de fraude electoral.

Sin embargo, el fraude electoral abarca prácticas diversas que pueden ocurrir en diferentes momentos de unas elecciones (Leemann & Bochsler 2014). Así, el hecho de que haya ocurrido algún tipo de fraude no implica que hayan ocurrido otros.

Es de conocimiento público que las precandidaturas de Castillo y Fernández iniciaron actividades proselitistas fuera de los plazos establecidos por la Ley de Partidos y reglamentaciones de la Junta Central Electoral. Además, existen denuncias y evidencias audiovisuales de que los equipos políticos de ambos precandidatos incurrieron en la compra de votos el día de las votaciones. Hoy estas prácticas son consideradas como variedades de fraude electoral (Lehoucq 2003). Por consiguiente, tanto la precandidatura de Fernández y de Castillo son culpables de vulnerar la legitimidad del proceso.

Por otro lado, Fernández y su equipo reclaman que el fraude realizado en su contra se efectuó durante el conteo de votos. Primero, ellos argumentan que haber publicado resultados preliminares que daban a Castillo como ganador antes de culminado el plazo para votar pudo haber desincentivado a partidarios de Fernández de emitir sus votos. Y, segundo, ellos plantean que los dispositivos electrónicos utilizados por la Junta Central Electoral (JCE) estarían contaminados para predeterminar la victoria de Castillo ignorando el resultado real del conteo.

Ciertamente, dar a conocer resultados preliminares pudiera tener un efecto en el comportamiento de los votantes. De hecho, los estudiosos utilizan el concepto “el efecto del carro” (the bandwagon effect) para describir el fenómeno que ocurre cuando los votantes parecen dar mayor apoyo al partido o candidato que luce ganador o retirar su apoyo al que parece resultar derrotado (Dahlgaard et al 2017).

Por ejemplo, debido a la diferencia de horario entre los estados del este y el oeste de los Estados Unidos, los votantes de California se enteran de los resultados preliminares de Nueva York. Sin embargo, no hay consenso entre los politólogos sobre si el efecto del carro realmente pueda alterar los resultados de unas elecciones (Dahlgaard et al 2017).

En cuanto al alegado fraude electrónico al conteo de los votos, pienso que el comportamiento de los candidatos y el resultado de las elecciones ponen en tela de juicio tal alegato. En primer lugar, varios candidatos claves del danilismo como lo es la hermana del presidente, Lucía Medina, perdieron las primarias contra candidatos claves del leonelismo como lo es el senador Félix Bautista. Es natural pensar que, de haber ocurrido un fraude en el conteo de votos, estas figuras claves del danilismo tendrían prioridad en beneficiarse de dicho delito electoral.

Segundo, el comportamiento de la campaña del precandidato Gonzalo Castillo demostró necesitar buscar votos por todas las vías posibles. No solo fue el precandidato que más dinero invirtió en la precampaña, sino que además necesitó contar con el apoyo y la movilización de una gran parte del gobierno. Hasta necesitó que el mismo presidente Medina le declarara su apoyo públicamente. Esto, sin olvidar la ya mencionada compra de votos llevada a cabo el día de las elecciones.

Pienso que un candidato que tenga asegurado el triunfo a través de un fraude electrónico no tendría que incurrir en tantos gastos y faltas a la ley electoral para llevar a cabo su campaña.

En conclusión, entiendo que dar a conocer resultados preliminares de las votaciones pudo incidir en el comportamiento de los votantes de modo que, quizás, Fernández recibió menos votos que los proyectados. No obstante, este aspecto no es concluyente y se mantendrá en la psiquis del dominicano como unas hipótesis sin comprobar. Tampoco creo probable un fraude que afectara el conteo electrónico de los votos por las razones ya indicadas.

A pesar de que el discurso de Fernández pondera la democracia dominicana y pone al país en calidad de una democracia consolidada, su más reciente actuar develan una desconfianza en el sistema democrático que tan positivamente evalúa. Si, como el mismo Fernández argumenta, la estabilidad del régimen democrático en el país no estuviese en discusión, la imparcialidad de una institución como la JCE no se pondrían en tela de juicio. Al parecer del presidente Fernández, discutir la calidad de la democracia dominicana es inverosímil si la democracia misma aún esta en pañales.

Referencias
Alvarez R.M., Hall T. and Hyde S. (2008). Introduction. In: Alvarez M., Hall T. and Hyde S. (eds) Election Fraud: Detecting and Deterring Electoral Manipulation. Washington, DC: The Brookings Institute, pp.1–18.
Dahlgaard, Jens Olav, Hansen, Jonas Hedegaard, Hansen, Kasper M., and Larsen, Martin V. “How Election Polls Shape Voting Behaviour.” Scandinavian Political Studies 40.3: 330-43.
Kapstein, E. B., and Converse, N. (2008). The Fate of Young Democracies. Cambridge UP Print
Leemann, L. and Bochsler, D. (2014). A Systematic Approach to Study Electoral Fraud. Electoral Studies 35.C: 33-47
Lehoucq, F. (2003). Electoral fraud: Causes, types and consequences. Annual Review of Political Science 6: 233–256.

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Amaury Pineda

Amaury Pineda

Candidato a doctor en ciencias políticas, Western Michigan University, EE.UU. Licenciado en Derecho, egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

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