Por Benjamin Krüger
Los smartphones se han popularizado como una alternativa práctica a los navegadores GPS, porque son flexibles, fáciles de usar y se actualizan con rapidez. Y también pueden llevarnos hasta la meta sin conexión a Internet.
Como está preinstalado en casi todos los dispositivos Android, Google Maps es muy popular. La app tiene un enorme alcance y se alimenta con los miles de datos que le envían a diario los usuarios de Google y Android. Eso permite contar con una navegación muy actualizada con todas las informaciones sobre el estado de las carreteras y tráfico. Los mapas cuentan con información detallada además sobre monumentos y restaurantes e incluso con valoraciones.
Uno puede descargarse los mapas para su uso offline en el teléfono. Para ello hay que elegir la opción sin conexión del celular, de modo de guardar los mapas y todas las informaciones en el programa también para su uso offline, tras elegir el recorte del mapa que se necesita.
Luego se puede navegar por esa sección del mapa sin necesidad de estar conectado a Internet, por ejemplo en zonas rurales sin cobertura o en el extranjero para no pagar las tarifas de roaming. El mapa offline no cuenta sin embargo con todas las informaciones que tiene el online.
Google ofrece para ello la app Trips, que recopila datos y consejos para el viaje planeado y se complementa con Maps. La única limitación es que para el uso sin conexión de Google Maps hay que tener una cuenta en Google.
Además de Maps existen numerosas aplicaciones de mapas. Alexander Spier, de la revista tecnológica "c’t", recomienda por ejemplo los mapas y datos de navegación del fabricante OsmAnd, que además de las carreteras cubre zonas de esquí e incluso rutas marítimas y adapta sus propuestas a peatones, conductores de vehículos, esquiadores o botes.
También hay información sobre pequeñas rutas de senderismo y horarios de partida de autobuses u otros transportes, para esquiadores, de restaurantes y monumentos que haya en la ruta. La app hace uso de material de código abierto y es gratuita. Otras alternativas son las también gratuitas Here WeGo de la firma Here o Map Factor GPS Navigation Maps de MapFactor.
Además de las aplicaciones generales vale la pena indagar siempre si el lugar adonde uno va cuenta con algún mapa específico. Muchos centros turísticos ofrecen sus propios programas que se adaptan a las necesidades del lugar y cuentan con mapas locales.
Para que todo esto funcione bien es necesario tener un smartphone actual con recepción de GPS y suficiente memoria. Los mapas tienen que descargarse antes del viaje: como suelen pesar varios cientos de megas, necesitan suficiente espacio de almacenamiento. Además hay que descargárselos con una conexión WiFi para no gastar volumen de datos.
La navegación con las app funciona solo cuando éstas reciben los permisos para acceder a la localización del celular y el GPS está activado. El GPS no necesita una conexión a Internet, ni siquiera una conexión telefónica.
El GPS (Global Positioning System) calcula dónde se encuentra el smartphone mediante la ayuda de satélites que orbitan la tierra y que envían su posición y la hora de forma constante. El sistema es muy confiable pero no funciona dentro de edificios y túneles. Como el uso prolongado del GPS gasta mucha batería hay que llevar siempre cargador o una batería externa en el equipaje.
Con los mapas sin conexión no hay información actualizada, es decir por ejemplo no hay alertas sobre eventuales embotellamientos. Solo se cuenta con lo que se haya descargado con anterioridad. Por eso Alexander Spier recomienda comprar una tarjeta local SIM del país extranjero si uno va a estar un tiempo prolongado allí. Quien viaje a menudo debería tener un celular dual SIM, que permita tener a la vez la tarjeta del país de residencia y aquel al que que viaje.
El WiFi gratuito cada vez es más común, algo práctico pero no siempre seguro. Chris Wojzechowski, del Instituto de Seguridad en Internet, recomienda que al navegar a través de esos puntos de Internet gratuito no se usen servicios sensibles como la web bancaria. El motivo es que uno nunca sabe quién está realmente controlando el router del WiFi y si el intercambio quizás queda registrado. Para descargarse los mapas de la región que se está visitando el WiFi gratuito es en cambio muy útil.