En esta nueva edición de la columna de los viernes me salgo un poco de mi papel de comunicadora y me adentro en el de madre. Tengo un niño de cinco años que es la luz de mis ojos. Un ser que vino a darle mayor sentido a mi vida y que me ha enseñado más sobre el amor, la fuerza de voluntad, la valentía y el esfuerzo que miles de libros de superación personal y los famosos talleres de coaching. Como yo, en nuestro país, hay otras madres que de seguro comparten este sentimiento que les describo. Para una madre no hay ser más especial que un hijo. El instinto nos llama a protegerlos y a ponernos en sentido de alerta cuando entendemos que algo o alguien podrían poner en riesgo sus vidas, así como su bienestar físico y emocional.
Hace unos días, y por lo menos en mí caso, ese instinto se ha intensificado con las noticias sobre robos de niños que, supuestamente, han sucedido en las últimas semanas. Las informaciones han llegado por la vía más rápida: las redes sociales, el WhatsApp, el boca a boca, los voices notes y poco a poco el nivel de histeria colectiva se ha incrementado de manera considerable.
En respuesta a todo esto, la Policía Nacional realizó sus investigaciones. En una rueda de prensa explicaron que no han recibido denuncias formales de secuestro, ni de intento de robo de niños. Explicaron, que los casos reportados en redes sociales y que se registraron en Boca Chica, Los Alcarrizos y Sabana Perdida, han correspondido a errores y a pugnas por drogas.
Muchas elegimos creer para quedarnos tranquilas, pero los voice notes continúan llegando. Ahora los casos no nos parecen tan aislados porque quienes los cuentan son personas conocidas por nosotros o las amigas de nuestras amigas. Los nuevos audios que se están difundiendo por WhatsApp nos ponen en alerta sobre grupos de personas que van a las plazas comerciales y que están pendientes de mujeres solas con sus hijos. En uno de ellos, incluso, hablan sobre cómo una de ellas forcejeo con una persona que intentó sacar a su niño del carrito de compras en un centro comercial de la capital.
Percepción o no, rumor o no, este tema preocupa. Aunque no podamos comprobar la veracidad de los hechos que estamos escuchando o que nos comentan, solo basta con hacer un search en internet para ver casos anteriores de robos de niño en nuestro país; antecedentes bastantes recientes y que datan del año pasado, de hace dos y de hace tres. Situaciones que se han suscitado en hospitales, en maternidades, en barrios y en centros comerciales. Casos que por más que uno quiera lo asustan y lo hacen dudar de que el secuestro de infantes en la República Dominicana sean simples especulaciones.
Por eso, es importante que las autoridades no se escuden en que las redes sociales desinforman, en que las plataformas digitales avivan los rumores y que la mayoría de los casos no han podido ser comprobados. Antecedentes tenemos y de sobra, y la población necesita sentirse tranquila. Por eso es importante que se tomen las medidas de lugar, que se aumente el patrullaje, así como la presencia de elementos policiales en plazas comerciales, parques y otras áreas de recreación. No es suficiente con una rueda de prensa, no es suficiente con decir que no han recibido denuncias y, por último, tampoco es suficiente que nos recomienden estar más pendientes de nuestros hijos.
Nos leemos el próximo viernes.
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