Nacionalismo

El nacionalismo como cadena a la libertad de expresión

lunes 21 mayo , 2018

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Foto: Esmerarda Montero

Por: Esmerarda Montero Vargas (Magíster en Comunicación Social. Investigadora predoctoral del Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV-EHU)

El pasado 21 de marzo dentro del marco de las actividades del Día Internacional  de la no Discriminación, tuvo lugar un hecho que refleja epitome del tipo de comportamiento que dicha celebración pretende corregir.

Como era de esperarse, bajo el agitado clima que impera en nuestro país con el tema haitiano, varias organizaciones se sumaron a actividades de diversas índole, la policía tuvo una amplia presencia en los lugares donde se celebrarían actos para evitar enfrentamientos entre los denominados grupos ultranacionalistas y los prohaitianos.

En medio de ese escenario una mujer, negra y dominicana llamada Daisy Williams, fue el repositorio del miedo y el odio creciente, que se exacerba cuando se encuentra en medio de una turba.

Daisy Williams  es actriz de teatro, con más de diez años de experiencia y lleva cinco años haciendo teatro de calle como estatua viviente, ha trabajado con directores como Diómedes Mieses en el grupo Dalistes, el grupo Califé, bajo la dirección de Manuel Chapuseaux, y actualmente trabaja con el grupo Nanaki con Jose Luis Fersola, realizando teatro de sala y de calle, donde interpreta diferentes personajes.

La razón de hablar de la trayectoria de esta actriz, es que Daisy -según denuncia- fue junto a su compañera Katiuska Nieves y el director del grupo de teatro Nanaki, Jose Luis Fersola, víctima de un comportamiento violento y discriminatorio, mientras se encontraban realizando un trabajo de calle como estatuas vivientes al que habían sido invitados para el señalado día.

Una parte de la agresión quedó grabada en un video que tras su publicación se hizo viral, como evidencia de un comportamiento creciente que se va extendiendo alimentado por el miedo y el descontento con el manejo de la situación migratoria de los nacionales haitianos.

Este grupo que se autodenomina defensor de la patria, lejos de rectificar su comportamiento lo reivindico, llevando a cabo la acción de publicar un comunicado donde no solo celebran la agresión sino que arremeten contra las actrices llamadolas hatianas, entre otras cosas.

El nacionalismo extremo ha dado amargos frutos a lo largo de la historia, tener la piel negra, o no expresar odio por los nacionales haitianos, no puede convertirse en una excusa para agredir a las personas, la República Dominicana es uno de los ejemplos más fascinantes de mestizaje con los que cuenta el mundo, tenemos todos los colores y el hecho de que una persona tenga la piel negra no puede convertirse inmediatamente en una razón para negar su dominicanidad.

¿Qué habría pasado de no intervenir la policía en defensa de estos ciudadanos que de forma pacífica solo se expresaban a través de su arte? ¿qué es lo que tiene que pasar para que comencemos a separar el derecho que nos asiste como dominicanos y dominicanas a defender nuestra identidad y territorio, del odio, la xenofobia y la violencia como forma de actuación?

¿A dónde nos conduce esto? Esta vorágine creciente de desprecio generalizado a un color de piel, a una idea, a la libertad misma de expresar una opinión distinta. Hay mucho en lo que reflexionar.

Es necesario crear conciencia, el amor a la patria es admirable, pero nada tiene que ver con una turba enardecida que arremete de forma violenta, sin atender a razones guiados solo por odio y rabia sin medida.


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Redacción Z Digital

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