El colmo de las blogueras de moda

viernes 2 noviembre , 2018

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Foto: Verónica Lora

En las últimas semanas hubo una especie de implosión en cuanto al tema de los blogueros o influencers vs. los periodistas de moda. Particularmente, no acostumbro a participar en ningún tipo de debate, al menos no en redes sociales, pero ya he llegado al punto de que este tema me preocupa.

El debate está dividido en dos bandos. Los de la cuadra ruda, que piensan que los fashion bloggers han rebasado a los periodistas especializados en moda, que los medios impresos han limitado su contenido debido a la aparición de este grupo y que los periodistas deberían enfocarse en lo mismo si quieren gozar de los misma exposición.

En la cuadra técnica están los que piensan que a las blogueras se les ofrece demasiados privilegios que deberían estar enfocados en promover realmente la moda dominicana. Ya que no proporcionan ningún contenido de valor, más que una foto bonita y un caption -muchas veces escritos por los gerentes de marcas o copiados de internet-, o una frase aspiracional de Coelho, Chopra o Benedetti -¡ah, no! esas son las bendecidas-, seguimos.

Los periodistas de moda, que hicieron carrera en los medios de comunicación impresos, son las responsables de que al tema de la moda se le diera importancia, fuera de ser un tópico más en las páginas de sociales. Nombres como los de Susana Morillo, Carmenchu Brusíloff, Claudine Nova, Marcio Peña, Rosario Tifá, Cherny Reyes y otros, moldearon el contenido sobre moda en revistas y periódicos locales por décadas.

Gracias a ellos los directores de medios de comunicación empezaron considerar la moda una fuente tan importante como para designar equipos  que se encargaran de cubrirla como al Congreso, el Palacio Nacional o Salud Pública… Fueron esas personas las que ayudaron a proyectar a los diseñadores dominicanos y, me atrevo a asegurar, que es por esos periodistas que todavía hoy existen eventos dedicados exclusivamente a la moda. Porque por más patrocinio que consigan, sin una buena cobertura de prensa, hace tiempo que hubieran desaparecido.

Entonces, ¿cuál es el afán de comparar una profesión tan respetable como el periodismo con un hobby de medio tiempo, si lo único que tienen en común es la pasión por la moda?

Mientras unos escriben con rigor y criterio, otros se venden a las marcas y a los likes. Unos son comunicadores con años de estudio y carrera, y otros peones de los departamentos de mercadeo y las agencias de publicidad.

A ambos les gusta ocupar la primera fila en un desfile. Pero un periodista de modas no va a los eventos para ocupar una silla sino para observar, analizar, comparar. El léxico que aplica en sus crónicas y críticas solo se cultiva con los años de experiencia, las páginas para la izquierda y el contacto con el entorno de la moda y sus involucrados: el arte, el diseñador, la sociedad…

La moda es imagen, y aunque todo amante de la creación aprecia un buen estilismo y una buena foto, un bloguero se pone una pieza de ropa para promocionar una marca, en la mayoría de los casos ni siquiera local. ¿Dónde está el aporte a los diseñadores criollos que tanto mencionan?

El punto es, que cada quien en lo suyo, compararlos es una falta de respeto. El colmo de las blogueras es querer llamarse periodistas.

Los tiempos han cambiado, y la manera de traducir la moda para las nuevas generaciones, tal vez un poco, pero no se ha dejado de escribir, el periodista nunca deja de hacerlo.   Simplemente a quién escribe de moda en serio no le interesa el floreteo, ser maniquí de tienda ni vivir de likes.

Los blogueros son emprendedores y ojalá nunca dejaran su negocio pero, a menos que también les paguen por eso, en lo que a la moda concierne, los periodistas siempre serán precursores.


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Verónica Lora

Diseñadora de profesión, periodista por convicción, docente por vocación, la moda es su obsesión.

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