Firmeza y luz

El 2019 ya está aquí. ¿Y ahora qué?

martes 1 enero , 2019

Creado por:

Ángel Bello

El 2019 llegó.  Lo esperabas desde que comenzaste a sentir los “aires navideños” que luego se convirtieron en tornados de festejos.  El 31 de diciembre te brindó la experiencia de ver agonizar y colapsar a un 2018 que te dejó como herencia luces y sombras, al tiempo que nacía el 2019.  Todas estas emociones asociadas a la despedida  de un año y la bienvenida a otro, tiene un impacto positivo en ti, ya que refuerzan tus sentimientos de esperanza y la convicción de que una vida mejor es posible, lo cual da sentido a tu firme decisión de apostar a lo mejor.

Sin embargo, la euforia por la llegada de un nuevo año no te garantizará que tu embarcación navegará entre vientos que soplen a tu favor.  Para arribar a buen puerto será necesario asegurarte de que tu equipaje cuente con una actitud positiva, lo cual te facilitará enfocarte en tus oportunidades de triunfo durante las tormentas que probablemente te azoten.  Al tiempo que navegues con el optimismo de los gladiadores, no olvides la certeza de que cuentas con las capacidades para salvar obstáculos y afrontar desafíos.

Es muy probable que sientas temor cuando en tu travesía penetres en aguas turbulentas.  El temor te hará más humilde, porque te recordará que no eres invulnerable, que lo mismo que fortalezas, también tienes debilidades y necesitarás aferrarte a Dios y buscar la ayuda de otros.  Con ello te resguardarás de claudicar y finalmente sucumbir.  Relájate y cuídate de entrar en ataques de pánico, lo cual te puede neutralizar y te impedirá discernir y tomar las mejores decisiones.

Llegar a la meta nunca ha sido fácil para los héroes.  La perseverancia es la marca indefectible de los campeones. Por eso ten presente que habrás de librar duras batallas en el 2019. En el trayecto se te presentarán amenazas propias del mundo en que te ha tocado vivir.  Algunas heridas te las habrás infligido tú mismo mediante los errores que puedas cometer, como el pretender compararte con los demás cuando tu marca a batir deben ser tus logros de cada ayer.  ¡Personaliza tu propia historia!

Sin embargo, habrá lágrimas resultado de aquellos para quienes, por diversas razones, representas un estorbo.  Por eso, prepárate para las decepciones y las frustraciones, pero que nada ni nadie quiebre tu fe en Dios, tu amor al prójimo y tu capacidad para poder aquilatar la bondad que en la familia y en los amigos existe.  Evita los odios y los rencores.

No te des el lujo de caer en la trampa de la autoconmiseración y la autocompasión, porque no es mérito para ningún guerrero. Además, en estos tiempos, pocos cirineos estarán dispuestos a cargar con tu cruz más allá de quinientos metros.  En un siglo tan agitado y tan convulsionado, la gente está muy ocupada con sus propios retos. ¡Levántate, toma tu cruz y vuelve a andar!

Finalmente, nunca olvides que el Rey de reyes, cuyo nacimiento es el centro de la Navidad, nació en un humilde pesebre y murió en nada más y nada menos que una cruz.  Pero también resucitó, como tú también lo puedes hacer.  Aprende a ascender de tus propios infiernos cada vez que sientas que estás tocando fondo.  Basta con  que al levantarte y al acostarte medites sobre la trascendencia de haber sido creado “a imagen y semejanza de Dios”.  De esa premisa se desprende tu grandeza, tu felicidad y tu vocación de vivir en paz.

¡Feliz Año Nuevo!


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Ángel Bello

Ángel Bello

Psicólogo y consultor en Capacitación. Maestría en Gerencia y Productividad. Profesor de la Universidad Católica Santo Domingo.

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