Por: Peter Münch
Los discos duros SSD aumentan la velocidad y capacidad de almacenamiento de las notebooks y PCs y su precio es ya bastante accesible. Pero ¿qué SSD es mejor y cómo se conectan? Algunos datos básicos:
El clásico: El disco SSD que más tiempo lleva en el mercado es el de 2,5 pulgadas con conexión SATA. Viene en una carcasa, tiene el formato de un disco duro clásico de 2,5 pulgadas y es normalmente la opción más sencilla y barata de ampliar el equipo con un SSD. Un disco de 2,5 pulgadas con 500 GB de memoria se vende ya por menos de 100 euros.
Ventajas e inconvenientes de un SSD Sata: Para beneficiarse de la máxima velocidad al comprar un SSD con ranura M.2 es mejor buscar los que lleven el protocolo NVMe en vez de SATA. "Para un usuario privado que hace trabajos cotidianos con la computadora, basta con un SSD SATA", dice Manuel Christa, de la revista "PC Games Hardware". Los discos NVMe son especialmente adecuados cuando hace falta mover a diario grandes cantidades de datos.
Los más compactos: Los SSD con formato M.2 no tienen carcasa y en su aspecto recuerdan más a un módulo de memoria que a un disco duro. Se trata de una placa compacta con chips de memoria ideal para notebooks. Los discos SSD con puerto M.2 se pueden conectar de forma directa a la platina principal pero hay que comprobar primero que la notebook cuente con una ranura adecuada para ello.
A tener en cuenta con el formato M.2: Las placas de 22 milímetros de ancho tienen diversas longitudes. Con el tiempo se ha impuesto la variante de 80 milímetros de largo, pero para estar seguros de que encaje en nuestro dispositivo habría que mirar en las instrucciones de la máquina antes de comprarlo.
Doble conexión: Los M.2 vienen también con dos puertos, uno SATA clásico y otro NVMe, claramente más rápido. Se lo ve a simple vista, pues los M.2 con SATA tienen dos muescas y los M.2 con protocolo NVMe solo una. Como los NVMe funcionan con el estándar de conexión PCIe, también se los llama SSD PCIe.
Costos: Los SSD SATA M.2 cuestan unos 100 euros con una capacidad de 500 GB, es decir, más o menos lo mismo que los SATA de 2,5 pulgadas. Los discos M.2 NVMe son en comparación un 50 por ciento más caros (o más), es decir, unos 150 euros por 500 GB. Manuel Christa destaca, sin embargo, que los SSD nunca estuvieron tan baratos, así que "los interesados deberían aprovechar la situación".
Colocación del M.2 en la notebook: Colocar la tarjeta sobre la ranura M.2 y fijarla con un tornillo. Normalmente, el espacio está en la parte de abajo de la portátil. Para localizarlo, se puede mirar en el libro de instrucciones.
Colocación del M.2 en PC: Los puertos M.2 se encuentran normalmente entre el procesador y la tarjeta gráfica. Por eso es habitual que haya que quitar primero la tarjeta gráfica si es grande para poder conectar el SSD M.2. "En las PC Windows normalmente no es un problema, en el caso de los Apple es más difícil, entre otros motivos porque se pierde la garantía", señala el informático Jörg Stenzel.