El jugador dominicano David Ortiz indicó en Z Deportes que ha tenido que pasar meses difíciles, primero por el atentado en su contra y luego con la muerte del cronista deportivo Leo López, una de sus personas de confianza.
Ortiz tuvo al borde de la muerte cuando fue herido en un centro de diversiones en la Zona Oriental, lo que desató una ola de conjeturas en las redes sociales, en un proceso que llevó meses de investigación, mientras el exjugador luchaba para sobrevivir.
El Big Papi dijo sentirse decepcionado por la cantidad de mensajes especulativos en las redes sociales, muchos de los cuales aseguraban que el exatleta no andaba en buenos pasos.
"Sentí desilusión por mensajes de personas que me conocían. Yo veía y decía: ¡wow! decían que yo andaba en malos negocios", resaltó Ortiz a Tenchy Rodríguez y a Héctor Gómez.
David aseguró que llegó a leer mensajes que decían que él merecía lo que le hicieron, lo que describió como un momento que lo llenó de desilusión y a realizar cambios en algunos aspectos de su vida.
Resalta la figura de sus padres
David Ortiz expresó que la clave del éxito es dejarse guiar de sus padres, pues ellos saben desde dónde vienen las cosas negativas. Piensa que desobedecerlos es un factor que hace que los jóvenes no puedan cumplir sus metas.
En términos personales resaltó la manera como su papá lo tenía vigilado y se mantenía al tanto sobre con quién se relacionaba y los lugares a los que iba.
"Siempre le digo a los jóvenes que los mejores amigos son tu papá y tu mamá. Ellos no es que ponen presión, es que ellos saben desde dónde vienen los tiros", afirmó.
La exestrella de las Grandes Ligas sostiene que el futuro de una persona se forja a la edades comprendidas entre los 17 y 30 años; entiende que eso define lo que será un ser humano en lo adelante.
"Papi era duro en saber con quién yo me juntaba, y con quién yo pasaba mi tiempo. Ahora que soy padre uno se da cuenta que hay que jugar esa misma defensa", recuerda.
Sobre Leo López
La relación de David Ortiz y Leo López, que murió por un derrame cerebral, era como de familia, según dijo.
Ortiz dice que diariamente piensa en lo que López significaba para él, hasta el punto de aún no poder asimilar que haya muerto.
"Hay algo que siempre pienso. Después que pase esto, que yo no voy a ver a Leo, a su familia, sus hijas, no hay palabra para poder consolar a nadie. Fue mío y siempre lo será".