Por Juan Reyes
El presidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Danilo Medina, recibió el pasado viernes 10 una comisión del Gobierno encabezada por los ministros José Ignacio Paliza, de la Presidencia; Magín Díaz, de Hacienda; y Eduardo Sanz Lovatón, de Industria y Comercio, respectivamente, para hablar sobre la crisis internacional provocada por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Al atender a la comisión, se observó la camaradería entre las partes: fotos, videos, café y un ambiente cordial que evidenciaba lo que habría sido un encuentro ameno, orientado a conversar sobre la crisis internacional que ha disparado el precio del petróleo.
Pero no habían transcurrido 48 horas del encuentro cuando Danilo, en una acción de inteligencia, mala fe, astucia o “tigueraje” —como usted quiera llamarle— le sacó la alfombra al Gobierno al referirse públicamente a una reunión de la que había sido anfitrión.
Quien recibe una visita siempre procura ser agradable, pero esta vez el exgobernante sacó “un as bajo la manga” y afirmó: “No fueron con ningún plan, ellos no tienen plan, el Gobierno no tiene nada para enfrentar la crisis”. En sus declaraciones se notaba que tenía deseos de expresarlo.
Medina, un político curtido y formado en la política tradicional, no perdió tiempo para “dejársela caer” al Gobierno y aprovechar que el mismo partido que lo desacreditó ahora lo valida en la arena política.
El presidente del PLD, cuya organización salió arropada por el descrédito político y dejando la impresión de que todo lo hacía para aprovecharse del Estado, parece haber encontrado una nueva oportunidad para reposicionarse.
Y aquí radica el problema que muchos subestimaron: a Danilo Medina se le dio por acabado, amparados en el descrédito que la Marcha Verde hizo notar con las denuncias de supuestos actos de corrupción. Y digo “supuestos” porque aún no hay condena en muchos de esos casos.
Subestimar a Danilo fue un error. Muchos olvidaron que fue presidente de la Cámara de Diputados siendo minoría, que participó en la construcción del Pacto Patriótico y que posteriormente fue artífice de parte de los éxitos del PLD.
Medina no solo sacó las uñas; también parece haber jugado a la mala fe al dejar caer el tema de la reforma fiscal, asunto que fue aclarado por Paliza, quien afirmó que dicha propuesta surgió del propio exmandatario.
El presidente del PLD sacó músculo, quizá alegando que ya estaba validado tras asistir a la cumbre de exgobernantes sobre Haití, pero deja entrever que tiene facturas guardadas y anda con ellas en el bolsillo para cobrarlas, mientras una hermana suya, su hermano y miembros de su entorno de seguridad aún enfrentan procesos por presunta corrupción.
Danilo Medina trazó la “raya de Pizarro” al Gobierno y colocó en una posición incómoda tanto al oficialismo como a la otra parte de la oposición. Su postura no solo fue astucia, sino una acción que “le echa una pasta de jabón al sancocho” y cambia los planes a la administración de Luis Abinader, que tendrá que “sacar de abajo” en medio de la crisis.
Z Digital no se hace responsable ni se identifica con las opiniones que sus colaboradores expresan a través de los trabajos y artículos publicados. Reservados todos los derechos. Prohibida la reproducción total o parcial de cualquier información gráfica, audiovisual o escrita por cualquier medio sin que se otorguen los créditos correspondientes a Z Digital como fuente.
