¿Cuándo hay que retirar un pólipo de nariz, útero o intestino? 

martes 28 agosto , 2018

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Por: Sabine Meuter 

Muchos saben qué se siente: si tienes un pólipo en las fosas nasales, tienes la nariz permanentemente tapada, respirar te resulta dificultoso, la nariz está todo el tiempo chorreando o dejas de sentir los olores con la misma intensidad. Los pólipos pueden salir en varias partes del cuerpo, y no siempre tienen que ser extirpados.

¿Qué son los pólipos?

Suelen ser tejidos que se forman y cubren las membranas mucosas de algunas cavidades del cuerpo. Esa masa celular consiste en parte mucosas y partes de tejido conjuntivo. Por lo general, llegan a tener un tamaño de pocos milímetros, pero también pueden crecer más.

– ¿Por qué se forman los pólipos?

Suelen generarse cuando las mucosas, sea por un virus o una bacteria, sufren alguna infección. Pero también pueden salir sin ninguna razón puntual y tener las características de un tumor. Cuando se retira un pólipo, debe ser analizado en laboratorio para que el patólogo descarte que no sea un tumor maligno.

– Pólipos en la nariz

El resfrío crónico y el ronquido podrían ser un síntoma de que hay un pólipo escondido en las cavidades nasales. A eso se suman las dificultades al respirar, mocos constantes o merma del sentido del olfato. Si uno tiene estos síntomas, mejor recurrir a un otorrinonaringólogo, que podrá revisar las cavidades con la ayuda de un endoscopio.

También se pueden hacer radiografías o tomografías computadas para ver qué aspecto tienen esos pólipos.

Si tienes pólipos en la nariz, seguramente debas utilizar un espray con corticoides. Por lo general, los pólipos pequeños vuelven a desaparecer de ese modo. Pero si las molestias no ceden, tal vez debas operarte. Por lo general, se aplica una anestesia general para extirparlos.

Si quieres hacer algo preventivo, puedes mezclar todos los días una cucharadita de sal en un litro de agua y hacerte un enjuague.

– Pólipos en el útero

Los pólipos pueden crecer en el útero sin que siquiera lo notemos. Pueden generar pequeñas hemorragias o una menstruación de mucho flujo, comenta el ginecólogo Bernd Holthaus. Las hemorragias leves o los flujos fuertes después de tener relaciones sexuales también pueden ser un indicador.

Suelen aparecer con bastante frecuencia durante la menopausia, probablemente a raíz de los desequilibrios hormonales que se producen en el cuerpo.

Los pólipos suelen ser inofensivos en el útero, pero no hay que perderlos de vista. Si su aspecto cambia, uno no debería dejarse estar y retirarlos, al menos en el mediano plazo, porque en el 0,5 por ciento de los casos esos pólipos son malignos.

Si son pequeños y se encuentran en la superficie del cuello uterino, pueden ser retirados por el ginecólogo con anestesia local. En cambio, si están en un sitio profundo del útero, deberá aplicarse anestesia general.

– Pólipos en el intestino

Los pólipos en el intestino no suelen provocar molestias. Sólo se los nota cuando adquieren cierto tamaño, y eso se ve porque generan hemorragias al ir de cuerpo.

Si esto sucede, acude al médico, que podrá detectar si el problema se debe a un pólipo mediante una colonoscopía. Si se detectan, deberán ser retirados, porque por lo general son benignos, pero uno no puede tener la certeza hasta que no son evaluados por un patólogo. Además, los benignos también pueden mutar y convertirse en malignos. Cuanto antes se los detecte y retire, mejor.

Las colonoscopías se realizan en forma ambulante, con lo cual uno puede irse pronto a casa.

Agencia DPA

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