¡Cómo se divertían!

miércoles 21 noviembre , 2018

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Ana Bélgica | Foto: Kelvin de la Cruz

Hace casi setenta años el escritor Isaac Asimov escribió un cuento ambientado en el año 2157 que narra la historia de una niña a la que se le había dañado su profesor electrónico.

La conversación entre Margie y su amigo Tommy resulta en un enredo interesante que hace pensar con nostalgia en la evolución de la escuela que se deja ver en el relato.

“Margie obedeció con un suspiro. Pensaba en las escuelas antiguas, cuando el abuelo de su abuelo era un niño, cuando todos los chicos de la vecindad salían riendo y gritando al patio, se sentaban juntos en clase y regresaban en mutua compañía a casa al final de la jornada. Y como aprendían las mismas cosas, podían ayudarse mutuamente en los deberes y comentarlos.

Y los maestros eran personas…”.

Junto con Margie es preciso hoy reflexionar a la inversa, por ejemplo, cómo las autoridades educativas anuncian por diversos medios que entramos a la “era digital” y si quieren una muestra, el Ministerio de Educación de la República Dominicana tiene un infomercial que dice: “Hoy dejamos atrás la escuela del lápiz y el papel, y entramos a una nueva escuela de computadoras y contenidos digitales”. Si tuviésemos que evaluar este comercial como publicidad engañosa, tendría todas las de ganar.

Vender la tecnología como la pócima mágica de la educación es una falacia tan grande y tan superficial como dar brillo a un zapato gastado.

Vayamos por partes. Primero, la perspectiva de la educación digital no está centrada en que dejemos de usar lápiz y papel, porque estos no son antagonistas de la educación tecnológica. Los enfoques modernos de la educación se centran en los modelos de aprendizajes diversos, que explican que aprendemos de manera distinta, por lo tanto, el proceso educativo debe tomar como referencia que existen múltiples medios por los cuales el estudiantado puede aprender, no solo una computadora.

Si pensamos en el alcance que pueden tener en el total de los estudiantes, no dos cursos por escuela, en el caso de que las computadoras fueran para todos los centros educativos, de todas formas, el Estado no está en capacidad de cubrir el universo de las escuelas, ni todos los niveles, de manera que tampoco es cierto que hemos cambiado el lápiz y el papel por las computadoras.

En el mejor de los casos la tecnología debe enfocarse en la forma en que las personas aprenden, hecho muy estudiado en estos días, porque existe una diversidad de modalidades de aprendizajes, de acuerdo con las características de los estudiantes. En este sentido Cabero señala:

“…para dejar con claridad expresada mi opinión respecto a la aplicación de las TIC en los procesos de enseñanza-aprendizaje, quiero señalar algunos de los errores que se plantean en su aplicación que nos llevan a que no sean elementos para la innovación educativa: concederle demasiada importancia que la han llevado a percibirlas como la panacea que resolvería todos los problemas educativos, no integrarlas en una cultura de cambio, aislarlas del resto de variables curriculares, y no fundamentar desde una óptica conceptual las decisiones adoptadas para su incorporación”.

Es importante también observar de cerca la propaganda que los medios transmiten, porque toda ella debe ser aquilatada en su contexto, igual cuando se trata de productos comerciales, que cuando se trata de información, vital para la toma de decisiones de la ciudadanía.

De otra forma nos encandilaremos con cuentos futuristas, y alineada a la nostalgia de “cómo se divertirían”.

Para comunicarse con la autora de este artículo ir a @guichardoanab


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Ana Bélgica Guichardo

Ana Bélgica Guichardo

Docente y periodista. Doctoranda de segundo año en Comunicación y Periodismo con una tesis sobre el uso de las nuevas tecnologías. Especializada en Tecnología Educativa y en Gestión Universitaria. Diplomada en Redacción Académica.

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