Actualmente, las tarjetas de debito y crédito son ubicuas en la vida financiera de muchos dominicanos. Según datos del Informe de Inclusión Financiera de la Federación Latinoamericana de Bancos (FELABAN 2017), en República Dominica más de 2.5 millones de personas poseen, al menos, una tarjeta de crédito y más de 3.9 millones tienen tarjeta de débito. Si bien estas tarjetas ofertan múltiples beneficios, también, traen consigo efectos nocivos al comportamiento del consumidor.
Empezaré por señalar que este artículo no busca resaltar las ya, ampliamente, conocidas desventajas del uso de tarjetas de crédito o debito como altas tasas de interés, cargos ocultos y posibilidad de ser víctima de fraude. La mayoría de los consumidores responsables están consientes de estos peligros. Sin embargo, existen otras desventajas menos obvias asociadas al uso de las tarjetas. De hecho, los consumidores más responsables, los que siempre pagan a tiempo y se jactan de saber hacer uso de sus tarjetas, son los más susceptibles a ser afectados por estos sesgos.
En tal sentido, uno de los efectos negativos más conocidos es el “efecto tarjeta de crédito.” Según esta tesis, tendemos a gastar más dinero cuando utilizamos la tarjeta de crédito como forma de pago (Feinberg 1986).
Los expertos plantean que el uso de tarjetas de crédito reduce el ‘dolor de pagar’ (Zellermayer 1996) por varias razones. Primero, los consumidores prestan menos atención al precio de lo que compran cuando pagan con tarjeta; segundo, la separación en el tiempo entre el pago de la tarjeta y el momento de compra desvincula al consumidor del precio que pago; y tercero, el uso de una tarjeta de crédito permite mezclar diferentes compras.
En otras palabras, al momento de pagar la tarjeta, el consumidor no atribuye el pago a ningún gasto en particular (Prelec & Simester 2001; Raghubir & Srivastava 2008).
En reacción al efecto tarjeta de crédito, muchas personas han optado por el uso de la tarjeta de debito. De hecho, algunos expertos sugieren que el uso de la tarjeta de debito demuestra mayor responsabilidad financiera por parte de los consumidores (Edgar Dunn & Company 2004). Desafortunadamente, en diferentes experimentos realizados, Moore, A. & Taylor, M. (2011) encontraron que las tarjetas de débito también estimulan a los consumidores a gastar más. Es decir, que el “efecto tarjeta de crédito” también aplica para las tarjetas de débito.
A diferencia de pagar con tarjeta de débito o crédito, cuando se paga en efectivo, los consumidores sienten el dolor de pagar. Esta tesis se desprende de la presunción de que las personas tenemos una aversión a la pérdida. Debido a que al pagar en efectivo registramos una perdida tangible de la cantidad de dinero disponible, este método de pago tiende a reducir la cantidad de dinero que gastamos (Wilco et al 2011). Además, Shah et al (2016) encontraron que mientras dolor de pagar se experimenta en la compra, más valor le damos a lo comprado.
Al pagar en efectivo, somos más propensos a gastar menos dinero que con otros métodos de pago, tendemos a valorar más los artículos adquiridos y también podemos conseguir buenos descuentos.
Otro efecto negativo de las tarjetas de crédito y debito viene oculto en los populares programas que ofertan como acumular millas para viajes, dinero en bonos, descuentos en productos y servicios, etc. Todas estas ofertas van dirigidas a aumentar el gasto bajo la premisa de que al gastar más el consumidor gana más. No obstante, estos beneficios son nimios si se considera el aumento en el consumo que, usualmente, se hace en cosas innecesarias.
Obviamente, portar una tarjeta de debito es más seguro que portar dinero en efectivo. Del mismo modo, realizar compras por internet, gastos de altos montos o rentar un vehículo casi siempre requieren de una tarjeta de crédito o debito. Esto sin mencionar que, hoy día, cada vez más empresas optan por pagar a sus empleados mediante deposito bancario. En fin, los beneficios y conveniencias de las tarjetas de debito y crédito son innegables. De todos modos, creo que se pueden adoptar algunas estrategias para minimizar los efectos del uso de las tarjetas.
Por ejemplo, presupuestar las compras de supermercado y retirar el efectivo que se planea gastar, en vez de, pagar directamente con la tarjeta. La misma estrategia aplica para las salidas a cenar, al cine, a comprar ropa, etc.
Por último, creo preciso replantearnos el concepto ‘crear crédito,’ el cual es otro de los presuntos beneficios que trae consigo pagar con tarjeta de crédito. Si bien es cierto tener un buen historial crediticio puede ser conveniente a la hora de solicitar un préstamo personal, de vivienda, para vehículo, etc., hay que tener presente que dicho historial no es otra cosa que un balance de deudas y pagos. Un buen historial crediticio importa poco si no se tiene trabajo, o si los ingresos son bajos. A pesar de que es un camino más largo y amargo, la mejor opción, aún para hacer negocios, es gastar o invertir dinero ahorrado y mantenerse libre de deudas.
Edgar Dunn & Company. (2004, January 27). Consumers choose debit cards as most preferred card in their Wallets [Press Release].
Feinberg, R. (1986). Credit Cards as Spending Facilitating Stimuli: A Conditioning Interpretation. Journal of Consumer Research 13.3: 348-356.
Moore, A. & Taylor, M. (2011). Time to Cut Up Those Debit Cards? Effect of Payment Mode on Willingness to Spend. Journal of Consumer Policy 34.4 415-22.
Prelec, D. and Simester, D. (2001). Always Leave Home Without It: A Further Investigation of the Credit-Card Effect on Willingness to Pay. Marketing Letters 12.1: 5-12.
Raghubir, P., & Srivastava, J. (2008). Monopoly money: The effect of payment coupling and form on spending behavior. Journal of Experimental Psychology: Applied, 14 (3), 213-225.
Shah, A.M., Eisenkraft, N., Bettman, J.R., and Chartrand, T.L. (2016). Paper or Plastic?": How We Pay Influences Post-transaction Connection. Journal of Consumer Research 42.5 (2016): 688-708.
Wilcox, K., Block, L. G. and Eisenstein, E. M. (2011). Leave Home Without It? The Effects of Credit Card Debt and Available Credit on Spending. Journal Of Marketing Research 48: S78-90.
Zellermayer, O. (1996). The pain of paying. (Doctoral dissertation). Department of Social and Decision Sciences, Carnegie Mellon University, Pittsburgh, PA.
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