Las autoridades sanitarias chinas anunciaron que la inspección nacional de todas las fabricantes de vacunas en el país -lanzada tras encontrar graves irregularidades en la segunda mayor firma del sector- finalizó sin encontrar problemas adicionales, señaló la agencia oficial de noticias Xinhua.
Un total de 45 grupos de inspectores llevaron a cabo investigaciones en otras tantas compañías entre el 23 de julio y el 9 de agosto, incluyendo análisis profundos de las vacunas comercializadas, y no se encontraron irregularidades en la calidad o seguridad de las dosis.
Se inspeccionaron las instalaciones de las 45 firmas, incluidos sus laboratorios, y la gestión de materiales, producción y calidad de las distintas empresas, según informó en un comunicado la Administración Estatal de Fármacos.
El escándalo se inició cuando la firma Changsheng Biotech, segunda mayor fabricante de vacunas del país, fue denunciada por falsear datos de sus vacunas contra la rabia y utilizar ingredientes caducados desde el año 2014.
El caso desató una oleada de desconfianza de los ciudadanos chinos hacia su sistema sanitario, que en otras ocasiones vivió similares ejemplos de adulteración de fármacos.
Para calmar las protestas, las autoridades sanitarias chinas ofrecieron asesoramiento e inoculación gratuita de vacunas contra la rabia en más de 36 mil hospitales del país.