La dignidad y la autoestima constituyen dos requisitos indispensables para lograr la felicidad. Nos dan energía y emprendimiento para el logro de nuestras metas. Ambos conceptos están estrechamente vinculados, porque mientras la dignidad es el valor que tenemos como seres humanos, la autoestima nos conduce a reconocer ese valor y a exigir respeto.
Somos dignos tan solo por existir. La dignidad es un valor y un derecho de todos los seres humanos. La autoestima se va interiorizando desde la familia y demás grupos primarios a partir de los cuales el amor y el respeto por nosotros mismos va germinando. Es en el hogar donde aprendemos a tener consideraciones positivas hacia nosotros mismos. Es en el hogar donde aprendemos a manifestar sentimientos positivos y a comportarnos de manera asertiva, con seguridad y firmeza.
Estos dos conceptos aplican también a nuestra condición de ciudadanos y a todo el concepto que implica nuestra dominicanidad y el orgullo que debemos sentir de ser parte de esta tierra de tantos héroes que supieron ofrendar sus vidas exigiendo las garantías necesarias para nuestra dignidad como nación independiente y soberana.
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Así como el proceso de socialización va desarrollando en nosotros las habilidades y las destrezas necesarias para afrontar desafíos y lograr el éxito, nuestra dignidad y nuestra autoestima como nación han sido puestas a prueba en diferentes momentos de la historia, desde el colonialismo español hasta el pasado reciente y el presente inclusive. Es así como hemos sabido sortear las más retadoras crisis, las cuales han tenido su génesis en amenazas foráneas y también en confrontaciones internas.
Como inspiración de las imperecederas hazañas de nuestros héroes independentistas, de la gesta restauradora y del conflicto armado que significó aquella guerra fratricida de abril de 1965, hemos sabido enarbolar con decisión y coraje la bandera tricolor de la victoria, lo cual ha reafirmado nuestras capacidades y nuestros valores colectivos, reforzando así nuestra autoestima y el orgullo de ser dominicanos.
Nuestra dignidad y nuestra autoestima personales están consignadas en varios documentos a nivel internacional. Además, nuestra Carta Magna hace referencia de ellas cuando establece el derecho al desarrollo de la personalidad, a la libre expresión y a la integridad física (entre otros) como derechos fundamentales inherentes e inalienables.
Como dominicanos, nuestra dignidad y nuestra autoestima se halla invocada de igual manera en varios textos legales, incluido, por supuesto, nuestra Constitución, la cual refiere que la misma “se fundamenta en el respeto a la dignidad humana y en la indisoluble unidad de la Nación, patria común de todos los dominicanos y dominicanas”.
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