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Caerse en el hospital, un riesgo letal que empieza a alarmar a Portugal

miércoles 26 junio , 2019

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Foto de referencia/ Pixabay.

Por: Cynthia de Benito

Entre las complicaciones que pueden surgir en un ingreso hospitalario, las caídas llevan la delantera en Portugal, donde la alerta empieza a elevarse tras la muerte de dos personas en apenas 15 días por este motivo y el anuncio de una investigación por parte de la Fiscalía.

El asunto no es nuevo, pero la muerte de Ruben de Carvalho lo ha situado en portada de los periódicos portugueses. El histórico dirigente comunista murió el pasado 11 de junio a los 74 años después pasar tres semanas en coma tras caerse en el hospital y golpearse en la cabeza.

Había sido ingresado por un problema en la vesícula.

Las críticas por presunta negligencia, publicadas en los diarios, motivaron la apertura de una investigación por parte de la Fiscalía, según confirmó el propio Ministerio Público. También el Hospital de Santa María, en Lisboa, anunció pesquisas para determinar qué había ocurrido mientras Carvalho estuvo allí.

Pero la muerte de otro paciente, anónimo, al inicio de la semana pasada y conocida en las últimas horas, ha acabado por dar visibilidad al que es el principal problema para la seguridad de los pacientes ingresados en Portugal, según datos de la Dirección General de Salud (DGS).

Las caídas son de lejos el incidente más reportado. Entre 2015 y 2017, se denunciaron 22.799 caídas en hospitales portugueses, el primer problema del total de 47.090 riesgos para la seguridad detectados en ese periodo.

Hay más caídas que problemas con úlceras por presión, cirugías, medicación o identificación del paciente, los otros incidentes que la DGS registra como problemas de calidad y seguridad.

Una “evidencia científica” que “representa un fallo del servicio proporcionado a los pacientes y una ruptura en la seguridad y la calidad”, dice a Efe el presidente del Colegio de Médicos de Portugal, Miguel Guimarães.

Guimarães atribuye la incidencia de las caídas a dos motivos: el envejecimiento de la población, que trae un “aumento del peso de las enfermedades crónicas”, y la falta de recursos de la sanidad pública portuguesa, víctima de una “desinversión clamorosa” en los últimos años; de hecho, en 2018 tuvo el menor presupuesto en tres lustros.

Es decir, menos inversión incluso que durante los años de duros ajustes por el rescate de la troika.

“Los médicos son conscientes de estos cambios y son agentes activos en la detección de problemas y propuesta de soluciones”, agrega Guimarães, que subraya que las caídas de mayores de 65 años no solo se producen en contexto hospitalario, aunque en estos centros se han convertido en un “desafío”.

“Desgraciadamente, en los últimos años el Servicio Nacional de Salud (SNS) ha sido objeto de una desinversión clamorosa, que se ha traducido en problemas al nivel de infraestructuras, de los equipamientos y de los recursos humanos”, avisa.

Así, los hospitales “trabajan al límite y necesitan urgentemente más médicos, enfermeros y asistentes operacionales, estando estos dos últimos en una línea de contacto muy directa con el paciente y esencial para reducir incidentes como caídas”.

De la “preocupación” generada por los últimos casos de muertes relacionadas con caídas son muy conscientes en el Centro Hospitalario Lisboa Norte, donde se incluye el centro de Santa María, en el que se estuvo ingresado Carvalho y el otro fallecido anónimo de la semana pasada.

“Teniendo presente y asumiendo con preocupación que la ocurrencia de caídas representa un importante elemento de riesgo”, apuntan sus gestores en un comunicado al que remiten, el centro “ha implementado un sistema de monitorización y notificación de incidentes adversos en contexto clínico, principalmente las caídas”.

Además el Consejo de Administración ha abierto una “investigación” para esclarecer lo sucedido en los últimos casos conocidos.

Agencia EFE

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