Radhamés Rodríguez, presidente de la entidad, expresó que los inspectores del Departamento de Sanidad de la ciudad, pasan por los negocios y por cualquier papel que la briza o un ciudadano lanza a la acera de la bodega, inmediatamente ponen una multa al dueño del establecimiento, sin reparar en que, por razones ajena al propietario, ese papel estaba en su frente.
Explicó el también dirigente comunitario que, a esto se agrega los trucos que coloca la policía, para engañar a los bodegueros, coartada que a todas luces es ilegal, ya que envían a los negocios jóvenes con apariencia de tener más de 21 años a comprar cigarro y bebidas alcohólicas para multar con alta suma a estos negocios, y hacer que sea retirada la licencia de tabaco y alcohol.
Rodríguez señaló que se ha constituido en una costumbre de la ciudad colocar en su presupuesto sumas millonarias que será cubierto con las multas que colocan a los pequeños comerciantes, convirtiéndose esto en multa ya previamente establecida por los inspectores de las diferentes agencia de la ciudad.
“Nosotros recordamos que el actual alcalde de la ciudad, Bill De Blasio, cuando ocupaba el puesto de Defensor del Pueblo, decía en su reclamo a las autoridades del momento que “ Si queremos que los pequeños negocios creen empleos y pongan a los neoyorquinos a trabajar, la ciudad no puede continuar poniendo multas por cada violación bajo el sol, y hacer que los comerciantes pasen horas y horas impugnando los casos en persona”, recordaron.
Sin embargo, se quejaron de que esa práctica continúa como siempre.
Rodríguez apuntó que la ciudad con sus multas indiscriminadas y los delincuentes que asaltan los negocios, están llevando a la desesperación a sus miembros.
Afirmaron que esta situación no continuarán soportándola, y desde ya se preparan para enfrentar a las autoridades y a los delincuentes con medidas que anunciaran en los próximos días.