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Artritis reumatoide: enfermedad sin cura pero que puede tratarse

jueves 11 octubre , 2018

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Foto: Roche

La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad crónica de causa desconocida y autoinmune, en la que ciertas células del sistema inmunológico no funcionan correctamente y atacan tejidos sanos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta condición de salud afecta a 40 millones de personas en el mundo, de las cuales, dos de cada tres son mujeres. Mañana viernes 12 es el Día Mundial de la Artritis Reumatoide. 

La AR forma parte del grupo de enfermedades reumáticas, que normalmente afectan al sistema musculoesquelético, y entre las cuales se encuentran padecimientos muy distintos: algunos son simples como una tendinitis y otros más complejos, tal es el caso del lupus eritematoso generalizado, según un comunicado de la empresa farmacéutica Roche.

Síntomas

Alejandra López, gerente médico de Roche Centroamérica y Caribe (CAC), indicó que los principales síntomas son inflamación en las articulaciones, sensación de dolor con tan sólo un apretón de manos y rigidez matutina.

La inflamación en las articulaciones suele darse de forma progresiva y se manifiesta en las muñecas, los nudillos, dedos de las manos y pies, hombros, las rodillas, los tobillos, las caderas y los codos. Cuando la hinchazón es constante puede dañar huesos, tendones y ligamentos alrededor de las articulaciones.

Las articulaciones que más se afectan son las de manos y pies (90 %), seguidas por las de los tobillos y las rodillas (80 %). Es por esto que el solo hecho de ejercer presión en la mano con un apretón o al apoyarla sobre una superficie dura puede provocar dolor y esa sensación es señal de alerta”, comentó la doctora López.

Asimismo, las personas con AR presentan rigidez o dificultad para moverse durante las mañanas, esto debido a la acumulación del líquido generado en el proceso inflamatorio nocturno o posterior a un descanso prolongado. Puede ocurrir en cualquier articulación del cuerpo; sin embargo, es más común en las manos.

Un diagnóstico oportuno

Cuando un paciente experimenta alguno o varios de los síntomas de AR, lo recomendable es asistir al médico reumatólogo. Para brindar el diagnóstico correcto, el especialista realizará una historia clínica y un adecuado análisis físico de la persona.

Además, puede referirle exámenes de laboratorio que incluyen hemograma, pruebas indirectas de inflamación (Velocidad de Eritrosedimentación o VES y Proteína C Reactiva o PCR), un estudio para determinar el factor reumatoide o FR y uno para detectar anticuerpos contra el Péptido Cíclico Citrulinado o anti-CCP.

Según la doctora López, actualmente se fomenta el diagnóstico temprano de la artritis reumatoide, con el propósito de iniciar a tiempo el esquema de tratamiento más adecuado para cada paciente -ya que existen diferentes tipos de terapias- y así, detener la progresión de la enfermedad, minimizar el riesgo de lesiones articulares a largo plazo y preservar, hasta donde sea posible, la calidad de vida de la persona.

Tratamiento para una enfermedad sin cura

Si bien la AR no tiene cura, existen tratamientos que permiten cada vez más un mayor control al minimizar los síntomas, detener su progresión y evitar el funcionamiento deficiente de las articulaciones, para que no haya un daño permanente. Destacan las siguientes:

  • Las terapias modificadoras de la enfermedad: las cuales hacen que sus efectos, a largo plazo, sean menores. Ofrecen un alto grado de alivio de los síntomas a los pacientes, quienes pueden realizar sus actividades diarias de forma normal o casi normal.
  • Los medicamentos para el dolor e inflamación a corto plazo (antiinflamatorios no esteroideos conocidos como AINEs): disminuyen la hinchazón y sobrellevan el dolor diario, pero no modifican la evolución de la enfermedad.

Una parte esencial del tratamiento es educar al paciente en cómo puede hacerle frente a la enfermedad y la importancia de seguir el tratamiento correctamente y de visitar al reumatólogo con regularidad.

Recomendaciones de Roche:

  • Evite, en lo posible, una vida agitada con gran actividad física o estrés.
  • Duerme de 8 a 10 horas por la noche.
  • Inicie el día con un baño caliente para disminuir la rigidez.
  • Evite trabajos que impliquen esfuerzos físicos, mucho movimiento de manos o estar bastante tiempo en pie.
  • Evada practicar deportes de contacto físico.
  • Duerma en una cama dura y tenga una almohada baja.
  • Utilice zapatos elásticos y firmes. Evite el calzado de plástico o material sintético.
  • Mantenga un peso estable; la obesidad implica una carga adicional para las articulaciones de las caderas, pies y rodillas.

Redacción Z Digital

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